sábado, 13 de enero de 2024

¿Creéis en los espíritus?

     Os voy a contar algo porque quiero dejarlo por escrito por si alguna vez esta cabeza que tengo yo hace que lo olvide (y es 100% real).

    ¿Creéis en los espíritus? (algun@s creeréis y otr@s no). La verdad es que siempre ha sido un tema que me ha dado mucho respeto (un poco de yuyu más bien). Las películas en las que salen espíritus me acojonan (cierto), no leo novelas de miedo porque la mente es súper poderosa y hace que tenga pensamientos que no quiera tener (cierro los libros y dejo de leerlos). Hay quien dice que los espíritus no existen, que si existieran, habría mucha gente atormentada por ellos y que no podrían ni vivir de la angustia (razón no les falta)... No lo sé... El caso es que yo quiero contar mis pequeñas experiencias sobrenaturales. ¿Y por qué digo sobrenaturales? Porque sólo lo he visto yo.

    Que yo sepa y hasta el día de hoy, he visto personas que aparentemente no estaban ahí donde yo las veía. ¿Por qué digo "aparentemente"? Porque no iba sola en ese momento, siempre he ido acompañada de alguien y mi acompañante o acompañantes jamás han visto a la persona que yo decía. Os lo voy a contar por orden:

    * Persona-espíritu 1: creo que esto ya lo conté hace tiempo en otro post. Volvíamos mi hermana y yo en el coche, conducía ella, y estábamos llegando a un paso de cebra, recuerdo que era de noche. No tenía intención de parar, pero le dije que parara, que había un hombre esperando a cruzar. Ella dijo que no, que no había nadie. Os lo describo: hombre de unos 60 años, alrededor de 1.65 m aproximadamente de estatura; llevaba gafas; calvo, el poco pelo que tenía era blanco; llevaba un polo de manga larga de rayas azules y naranjas, y entre medias de estos dos colores, una ralla fina blanca, pantalón vaquero.

    * Persona-espíritu 2: esta vez íbamos mi madre y yo. Era de noche de nuevo. Subíamos una cuesta para salir de un parque comercial. Detrás de nosotros venía un señor con prisa. Le dije a mi madre que se apartara a un lado para dejarle pasar, y mi madre me dijo que no venía nadie. Venía el señor, os lo prometo. Os lo describo: hombre de unos 50 años; vestido todo de negro, con cazadora de cuero y pantalón vaquero; el pelo lo llevaba oscuro y largo, y tenía un bigote largo como los de los rockeros; en su hombro izquierdo llevaba una mochila.

    * Persona-espíritu 3: en esta ocasión íba con mis padres en su coche. Estábamos llegando al garaje. Vi una señora esperando a cruzar un paso de cebra y le dije a mi padre que parara para que pudiera cruzar. Ni él ni mi madre vieron a nadie. Os la describo: señora de unos 75 años de edad, con el pelo marrón cortito y rizado; alrededor de 1.50 m de estatura; llevaba jersey beige clarito y falda beige oscura. También era de noche.

    * Personas-espíritus 4 y 5: estos iban juntos, agarrados, parecían una pareja. Tiene algo en común con los anteriores, también era de noche. Subíamos de nuevo mi madre y yo la cuesta del mismo parque comercial de antes y esa pareja venía detrás. No los puedo describir tanto como a los anteriores, venían lejos, pero según mi madre, íbamos solas por la cuesta, no había nadie más que nosotras. Ella no los vio, pero yo sí.

    ¿Qué os parece? (que estoy como una cabra ¿a que sí?) ¿Estoy para empezar un tratamiento psiquiátrico? (ya estoy tardando...)

    Puedo prometer y prometo que todo es verdad, que los vi igual que vemos a todas las personas. Quizá haya visto a alguien también siendo de día... o no... 




    

miércoles, 7 de junio de 2023

Tranquila, que no hay nadie

    Hola blog. Hace mucho que no me paso por aquí (unos cuantos meses ya). No me he olvidado de ti (para nada), tampoco te he dejado apartado (es que mi vida es muuuuyy sosa, ya sabes), pero me apetece contarte algo y he decidido hacerte una visita.

   Ayer me pasó una cosa surrealista. Bueno, surrealista surrealista no fue, pero sí fue agobiante (y tanto), de pánico (y más), es más, de doble pánico (y eso es poco)... Quizás sea una exageración (que yo no he sido nunca exagerada, en la vida...), que no fue para tanto, que le puede pasar a cualquiera... pero me pasó a mí.

   L@s que están habituad@s a viajar en la renfe quizás puedan entender lo que voy a contar. Ayer fui con mis padres por la tarde a casa de mi hermana porque teníamos que ir a recoger a mis sobris al cole (¡ay mis niños, cuánto les quiere su tía!), que ella no pudo salir a su hora habitual. Decidimos ir en transporte público por si se ponía a llover en algún momento y así evitar ir en coche para no agobiarnos en la carretera (mayormente me agobio yo). No llevábamos ni dos paradas de tren cuando empecé a notar presión en la vejiga (oh oh...) y la verdad es que quedaba casi una hora de camino (oh no...).

   - Vamos a bajarnos en Villaverde Alto para hacer el trasbordo, que esos trenes siempre llevan baño y paso, que como no pase no voy a llegar bien. - le dije a mis padres. Dijeron que vale.

   Nos bajamos en Villaverde Alto, le quedaban 8 minutos al tren (uf, demasiado...). Cuando por fin vino, subimos y fuimos por dentro buscando el vagón del baño (¡localizado!). Le pedí a mi madre que por favor pasara conmigo, y lo iba a hacer, pero... ¡Madre del amor hermoso! ¡Cómo estaba eso! El váter casi rebosando (¡puaj!), el suelo casi inundado (los pies hacían pj pj pj)... y le dije a mi madre que no entrara, que me esperase fuera. Como pude y con el movimiento del tren (de un lado a otro intentando no hacerlo fuera e intentando no salpicarme), con todo el aaaaaasco del mundo y porque estaba para reventar (en modo ecografía ya), me agarré a una barra y haciendo malabarismo (como pude) vacié mi vejiga (uuuufffff), pero no me esperaba lo que pasó mientras terminaba... ¡Se abrió la puerta! (¡aaaaaaaaaaaaaaaah!) ¡Y no había terminado aún! (¡socorroooooooooo!) ¡Pánico! Y no fue solo eso... ¡Al abrirse la puerta no vi a mi madre! (¡mamááááááááááá!) ¡Doble pánico! (¡mamáááááááá mamáááááááá!) ¡Qué estrés! ¡Qué horror! La llamé desesperada pero en susurros (para que no me oyese nadie más) para que cerrase la puerta y por fin apareció...

   - Tranquila, que no hay nadie. - me dijo.

   ¿Tranquila? ¿Cómo que tranquila? ¿Y si llega a pasar alguien en ese momento por ahí? (hola, ¿qué tal? ¿cómo están los mákinas? pues nada, aquí, orinando un poquillo...) ¿Por qué no se cerró la puerta del baño si la cerré yo desde dentro? ¡Porque tampoco funcionaba! ¡Qué odisea! ¡Qué caos! ¡Qué agobio! ¡Tenía hasta ganas de llorar! Y claro, por supuesto, mi fluido corporal se quedó allí porque ahí no funcionaba nada (y a lo mejor sigue ahí, quién sabe...)... Salí con temblor en las piernas, lo prometo...

   No sé si esto le habrá pasado a alguien alguna vez, o algo parecido... Seguro que sí, no voy a ser yo la única bicha rara de este mundo... 




miércoles, 15 de febrero de 2023

¡Psicólog@s del mundo, analícenme!

   ¡Hola a tod@s! Después de muuuucho tiempo sin publicar nada por aquí (más que nada porque tengo una vida de lo más aburrida y no me pasa absolutamente ná de ná), he decidido contaros dos sueños que he tenido hace poquito. Dos sueños que me han dejado con el alma un poco tocada (snif, snif), porque l@s que me conocen bien saben que mi mayor sueño es ser madre (snif, snif, snif) y al paso que voy (snif, snif, snif, y otro snif).... Bueno, al lío...

   "He soñado que ponía un huevo. Estaba súper nerviosa, el huevo se movía encima de las sábanas de mi cama, yo no sabía qué iba a pasar... si se iba a romper, si no se rompería, si saldría algo, si estaría vacío... El caso es que cuando el huevo por fin abrió, apareció un niño precioso, súper limpito (pensaba yo que lógicamente estaba limpito, si no había estado sumergido en el líquido amniótico ni nada...), y con una fuerza sobrehumana (había salido del huevo un "Thorete"). Le pregunté que si quería un yogur y me dijo muy contento que sí..."

   Hasta ahí mi primer sueño. ¿Estoy como una cabra? Puede ¿Necesito terapia? Quizás. ¿Qué puede significar que en mi sueño pusiera un huevo? ¡Psicólog@s del mundo, analícenme!

   "Era madre de una niña preciosa. Tenía una pequeña la mar de bonita. Le gustaba dar paseos por los pasillos de unos grandes almacenes (que no voy a nombrar porque no me pagan por hacerles publicidad), y yo la llevaba en bicicleta sentada en la parte de atrás. Le gustaba mucho pasar por el pasillo de Eliz*abeth Ard*n, y yo le dije que no podía tocar nada, que solo podía mirar, y con su cabecita y esos ojos bonitos me dijo que sí. Paseando con ella por su pasillo favorito, ella lo iba señalando todo, extendía su brazo y su dedito para indicarme todo lo que le gustaba. Cuando salimos del pasillo, le dije que se había portado súper bien, me sonrió y me la comí a besos."

   Y hasta ahí mi segundo sueño.

   ¿Sacáis alguna conclusión? Yo sí, que los sueños, sueños son. 




domingo, 23 de enero de 2022

Explota, explota me exploooooo...

    

   El otro día soñé que...

   "Iba paseando tranquilamente por mi ciudad (como hago muchas veces), Leganés (la mejor ciudad del mundo mundial), y tenía que pasar desde mi barrio al centro. Una de las posibilidades para pasar es pasar por el Paseo de la Inclusión (un pequeño túnel que pasa por debajo de la vía del tren y ya te plantas en el centro), pues resulta que en ese túnel había tirada en el suelo una silla de colegio (curioso, por cierto), como las de los institutos también (bien la vais a visualizar en vuestras mentes), pero cuando se acercaba alguien (ya estoy temblando de recordarlo) ¡Ay cuando se acercaba alguien! (ya me tiemblan hasta las canillas) salía de la nada una voz infantil con eco que decía... "Explota, explota me exploooooo... (explota, explota mi corazón)", la silla se elevaba del suelo (con la velocidad de un cometa) y se lanzaba con violencia a agredir a la gente que pasaba por el túnel (¡zas! ¡pug!). Agredía, hería y se volvía al suelo (no me lo podía creer). Volvía a escucharse la voz (¡oh no!) y de nuevo se elevaba y se lanzaba a hacer daño (¿pero esto qué es?). Yo tenía que pasar (¡ánimo, niña!). No sabía cómo (¿por aquí? ¿por allí?). Me pegaba a la pared todo lo que podía (como las lagartijas) intentando esquivarla mientras hería a otras personas (a lo mejor pensaba que mientras hería a otros no me vería a mí (vamos, ni que fuera invisible...)).

   La voz que decía "Explota, explota me exploooooo..." era terrorífica (no os lo podéis ni imaginar), la violencia de la silla era infernal (estaba poseída por el mismísimo demonio), y pasar por debajo del túnel se estaba convirtiendo en una tarea imposible..."



   La cabeza de cada persona es un mundo, los sueños sueños son, pero mi mente se monta cada película de flipar (estoy para que me estudien psicológicamente).

   Por cierto, no sé si me atacó la silla, no lo recuerdo.



martes, 11 de enero de 2022

Pasa, que ahora te toca

 

   Después de mucho tiempo sin escribir por aquí (es que llevo una vida un tanto aburrida, es un hecho), voy a contaros una tontería que me pasó hace unos días. 

   Salí de paseo mañanero (olé yo) yo sola conmigo misma (y tan a gusto, oiga) y pasé a un supermercado a coger un refresco de cola con gas edulcorado (del que no voy a nombrar marca porque no me pagan por ello) porque hacía un sol de vértigo (¡viva el sol!) y me apetecía beberme algo fresquito (en realidad no hace falta que haga calor para que yo beba algo fresquito en la calle, con frío también me lo bebo...).

   Me di una mini vuelta por dentro (primero pasé por el pasillo de los botes) hasta llegar a la cámara frigorífica con las bebidas (que me estaba esperando ahí brillante llamando mi atención como si fuese la entrada de un casino). Llegué (¡hola nevera!), abrí la portezuela, escogí refresco (cuarta fila, quinta columna), lo cogí y me fui a las cajas. Tres cajas vacías disponibles para mí (¡increíble, pero cierto!). Ni corta ni perezosa (y con la chulería madrileña que me caracteriza (qué va... jajajajajaja)) me puse en una de ellas (en la 2 para ser más exacta) y coloqué mi refresquito en la cinta. La cajera que me iba a atender empezó a mirar hacia otro lado y señalándome (y eso es de mala educación) le dijo a un matrimonio (con una voz despectiva que no os podéis ni imaginar) que allí se hallaba:

   - ¿Es esta? - dijo señalándome.

   - Sí, es esa - respondieron ellos.

   Me giré para curiosear (a cámara lenta con los rizos al viento) porque yo pensaba que conmigo no iba la copla (yo iba tan tranquilita), pero claro, la cajera me señaló a mí (¡a mí!), y me quedé paralizada pensando qué había hecho yo para que ese matrimonio me señalara (¿quéeeeeeee?), si no había hablado con nadie, ni hecho nada a nadie, ni nada de nada... Entonces me dijeron (música de suspense) ¡que me había colado! (¿yo? ¿colarme yo?), que era fila única y había llegado con mi toda mi geta a ponerme la primera (¿yo?)... y a mí me faltó tiempo para disculpas (que soy muy educada yo)  y aclarar que no sabía que ahí tenían caja única (es cierto, no lo sabía), y que al no haber nadie en las cajas pues me puse en una (seguro que vosotr@s también lo habríais hecho). Me dijeron entonces que si solo llevaba eso (mi refresquito) que me dejaban pasar, y les dije que no, que pasasen ellos que estaban primero y ya pasaría yo en mi turno, sin problema. Dicho y hecho. Ellos se fueron a una caja y yo me puse detrás de ellos, cuando veo que me mira otra de las cajeras (glup) y me dice:

   - Pasa, que ahora te toca.

   Es una soberana tontería, una gilipollez enorme, una anécdota para contar. 

   ¿Alguna vez os ha pasado algo parecido?




jueves, 15 de julio de 2021

Esto se me va de las manos

    Si fuese más atrevida me cortaría el pelo yo sola, pero no me atrevo (las tijeras ya las tengo (... qué peligro...)). ¿Qué pasaría si saliese mal? (¡la pregunta del millón!) Que quedaría hecha un adefesio y tendría que ir a una peluquería a que me arreglaran el 'desaguisao'... (me esquilarían como a las ovejas...)...

   Y pensándolo bien... ¿Y qué si sale mal? ¡El pelo corto es super cómodo para el verano! (madre del amor hermoso, me ha dado un aire o algo...)...

   Voy a reflexionar (¡Ooooohmmmmm!)

   Uy, no os lo vais a creer, pero acaban de representarse sobre mis hombros dos seres de luz y energía que están llamando mi atención...

   Angelita: "Niña, ve a la pelu, es más seguro"
   Demonia: "Cobarde, gallina, córtatelo tú, vamos, que no se diga..."
   A: "Ni la oigas, no te arriesgues"
   D: "Córtalelo tú, cobarde, coward"...
   A: "Mírate en el espejo, tampoco te hace falta. Estás divinísima, no te lo cortes"
   D: "Ya está la mojigata perfecta, qué coñazo, vete a por las tijeras de podar y al lío"
   A: "No escuches a la vaca burra esta, mira qué basta es, a por las tijeras de podar te ha dicho..."
   D: "Échale un par de ovarios y hazlo"
   A: "¿En serio, Jorge?" "Si los rizos son maravillosos"
   D: "Ay la hostia, qué plasta... Serán maravillosos pero cansan... ¡Córtalelo!"
   A: "Haz lo que te de la gana, pero ya te digo yo que no te hace falta"
   D: "Mmmm... se pone de mi parte..."
   A: "................"
   D: "Muahahahahahahahahaha......."

   Ya en serio, me está agobiando verme con un peinado con el que no me veo en condiciones... ¿Y si me tiñiese de rubia? (esto se me va de las manos)

   D: "¿Rubia? ¡Cojonudo! ¡Ni lo pienses!"
  A: "Chica, estás muy perdida. Rubia... ¿Tú sabes lo que es eso? Eres castaña de toda la vida, hay que reflexionarlo muchísimo."
   D: "Qué paciencia... ¡Que haga lo que le dé la real gana! ¿Rubia? ¡Pues rubia!"
   A: "Si finalmente lo haces te va a costar acostumbrarte ¿Estás dispuesta a un cambio tan radical?"
   D: "Hazlo, las cosas no hay que pensarlas tanto"
   A: "¿Y si lo hace y luego no le gusta?"
   D: "Uffff... qué estrés... ¡Que vuelva al castaño y punto!"

   Va siendo hora de cambiar de look... o no... no sé... ehm... joer... uf... qué complicado todo...




   P.D: sólo hace un mes que me corté el pelo.
   P.P.D: nunca estoy conforme.
   P.P.P.D: ay Thor mío, échame un cable (pero pelao no, eh...)


viernes, 9 de abril de 2021

La odisea de hacerse fotos para el DNI en tiempos de la COVID-19


   Mirad, yo no sé vosotras, pero para mí ha sido una completa odisea tener que renovar el DNI en tiempos de la COVID-19 (sí, sí, no exagero).

   ¿Y por qué? Os preguntaréis (o a lo mejor no os lo estáis preguntando). Pues bueno... Media vida decidiendo, desde que tenía la cita, si me las hacía en un fotomatón o en un local donde una persona te hace la foto (es como escoger la píldora azul o la píldora roja). Vamos a ver, el fotomatón está casi al aire libre. Ya sabemos que entras, te encierras con la cortinilla (que sigue siendo la de toda la vida, cutrecilla, ya podrían cambiarla...), tocas lo que tengas que tocar (echándote pliqui-pliqui después) y te haces la foto, y piensas que muchas personas también han podido estar ahí reposando sus orondas y víricas posaderas (pienso así de mal, qué le voy a hacer), pero no deja de estar al aire libre. En la casa de las fotos ya tienes que estar en contacto con alguien, tienes que quitarte la mascarilla e intentar no decir nada sin ella. 

   Días antes empecé a pensar en lo que me iba a poner (tengo un fondo de armario taaaan extenso que me tenía agobiadita), cómo me iba a peinar (pero si siempre voy igual, por qué darle vueltas a eso... pues se las daba, se las daba), si me iba a maquillar un poco o no, si me tenía que retocar las raíces del pelo para no salir con la raya plateada en la foto (fundamental)... Y por la mañana me di las raíces. ¡Raíces retocadas!

   Decidí ponerme una blusa de una marca que no voy a nombrar porque no me pagan por hacerles publicidad, una blusa azul muy bonita con muchos colores y botones de distintos tamaños y colores... pues la cogí y me la puse (me miré y remiré cien mil veces en el espejo), pensando después cómo iba a maquillarme para que fuesen ropa y maquillaje conjuntados (esas cosas hay que tenerlas muy en cuenta, ya sabéis). Una vez me hube puesto la camisa, vi que en ese momento no me apetecía ponérmela y busqué otra (seguro que a vosotras no os ha pasado nunca... no...). Escogí una de la misma marca (¡Desigual! ¡Shssssssssss! ¡Calla, insensata!) que la otra pero con otros tonos. Con esa me vi estupenda y decidí dejármela puesta. ¡Ropa escogida!

   Fui a por el maquillaje (sin tener nada claro). ¿Cómo me maquillo? ¿Me echo base? ¿Se me manchará la mascarilla? ¿Me echo sombra? ¿Eye liner? ¿Rímel? ¿Colorete?... Joder... En serio... Si todo esto será una gilipollez más grande que una catedral (que lo es), pero os prometo que ha sido una odisea (y no precisamente como la de 2001 en el espacio). No me eché nada de base. Saqué las sombras y me miré al espejo (¿y ahora qué?). No me apetecía ninguna. Cogí los lápices delineadores de colores (que tengo una colección) y escogí uno azul y uno granate, para delinear el ojo con el azul por arriba y el granate ponerlo por debajo. Pues no... Antes de empezar no me visualicé, así que en ese momento decidí utilizar el marrón de toda la vida, que siempre me ha sentado bien. Lo delineé con cuidado en el párpado móvil a ras de las pestañas y me quedó muy bien hecho, y lo hice igualmente por la parte inferior del ojo. Decidí no echarme rímel negro, cogí el transparente. Ricé las pestañas y me lo extendí. ¿Sabéis que llevaba sin hacerme algo así desde el 2019? Pues sí... Cogí un poco de colorete rosa suave y un pintalabios rosa también. Hacía mucho tiempo que no me veía tan guapa. ¡Estaba divina!

   No me eché espuma en el pelo (no lo quería llevar apelmazado), ni la crema definidora de rizos (no lo quería llevar acartonado), lo dejé a su aire, con los rizos muy naturales. Salí muy guapa a la calle.

   ¿Cómo fue llevar la mascarilla yendo un poco maquillada? Un caos. Pensaba en que el color de los labios se me iba a ir quitando con la mascarilla (cosa totalmente normal) y no quería hablar, que la iba a tener que tirar en cuanto llegase a casa (llevé una quirúrgica desechable), que el roce de los mofletes con el colorete también la ensuciaría mucho, e iba pensando una y otra vez en que había decidido ir a hacerme las fotos a la casa de las fotos y no al fotomatón.

   Llegué allí, la mujer me dijo que pasara. Me miré al espejo y estaba bien ("¡Guapa!" me dije mentalmente a mí misma, que hacía mucho que no me lo decía). Pasó ella, me senté en el taburete y le dije que cuando ella me dijera me quitaba la mascarilla. Me dijo que me la podía quitar. Puse mi mejor pose. 

   - Baja un poco la cabeza. - La bajé.

   Flash.

   - Ahora súbela un poco. - La subí.

   Flash.

   - Ya está. - Y salió.

   Me puse la mascarilla (tenía el corazón a 1.000.000 de revoluciones) y salí de donde me acababan de hacer la foto. Me las enseñó las dos y cualquiera de las dos me valía, pues estaban casi igual, así que me imprimió una de ellas. Fue fácil.

   Cuando salí de allí, lo primero que hice fue apartarme un poco de la gente, retirarme la mascarilla y limpiarme los labios con un clínex (a gustitooooooooooo). La mascarilla la tenía que tirar cuando llegase a casa sí o sí, pero ya no iba tan agobiada, llevaba los labios limpios (¡con las ganas que tengo de salir a la calle con los labios pintados a cara descubierta!). Respiré un poco. La dichosa foto ya estaba hecha. Voy a estar los próximos años con cara de susto en el DNI (porque entre tanto sube y baja, tengo una mirada de peli de terror con gesto casi sonriente).

   ¿Sabéis lo que me queda ahora? Ir a renovarlo.

   ¿Qué me encontraré en el camino? ¿Viviré experiencias religiosas? ¿Estaré tan nerviosa como con la foto? ¿Tendrán pliqui-pliqui allí? ¿Entre una persona y otra desinfectarán el boli con el que se firma? ¿Alguien limpiará la silla en la que me voy a tener que sentar para que me atiendan después de que se haya sentado la persona anterior? Misterios sin resolver...



   
   P:D: "pliqui-pliqui" es el gel hidroalcohólico, por si os habíais despistado.


miércoles, 17 de marzo de 2021

El Arca de Noé

 

   Una noche como otra cualquiera soñé que perdía los zapatos.

   Había gente que me ayudó a buscarlos (gente maja hay en todos los sitios), y encontrábamos zapatos, montones de zapatos, muchos zapatos, millones de zapatos, pero no eran los míos ("mecachis en la mar salá"), y yo quería los míos, no los de otros, aunque me valiesen (¡hombre ya!). Finalmente, cuando los encontré, el cielo (música de misterio en el ambiente) se ensombreció (parecía Mordor), miré hacia arriba (no hacia abajo) y no había cielo (.........), había agua (WTF), como si yo estuviese sumergida, hundida a muuuuuuuchos miles de millones de metros de profundidad en el mar, en el oscuro océano, pero yo respiraba con normalidad (¡Ole yo!). De repente (no os asustéis) algo enoooooooorme pasó por encima de mi cabeza y no vais a creer lo que era...

   ¡El Arca de Noé!

   Ahora bien, no recuerdo si llevaba animales o no, pues muchos de ellos iban nadando alrededor (a lo mejor no cabían todos, habría overbooking), pero era el Arca, 100% segura.

   También recuerdo una ballena enoooooooorme buceando detrás del barco por encima de mi cabeza (por cómo era su lomo, parecía un cachalote... qué sensación...)... 

   Y no recuerdo más (sí, ya lo sé, ya sé que este sueño prometía y mucho, pero ¿qué se le va a hacer si no recuerdo más?...)... 

   ¿Soñáis cosas así o soñáis cosas normales?



   PD: Estoy para que me encierren, oiga...

   PPD: Como una chota

   PPPD: Yo sola me lo digo tó



miércoles, 24 de junio de 2020

Hay un gel hidroalcohólico en la puerta


   Vas a comprar. Te pones la mascarilla, llevas tu gel hidroalcohólico para desgastarte las manos con él y sales a la calle.

(... toda precaución es poca; mascarilla siempre; gel hidroalcohólico, siempre...)

   Esquivas a los que van con mascarilla. Esquivas a los que van sin mascarilla. Les dices de todo en voz alta porque no se enteran. Vas a tu destino.

(... como si estuvieses en un circuito de fórmula 1...)




   Hay un gel hidroalcohólico en la puerta. Te echas. Entras en la tienda. Si compras algo, te vuelves a echar gel. Si no compras nada, también.

(PLIQUI PLIQUI (reproducción del sonido inexitente del dispensador de gel))

   Sales feliz, se te ocurre otra cosa y te diriges a otra tienda.

(... feliz pero no feliz nivel Heidi, parecerías ridícul@...)

   Hay un gel hidroalcohólico en la puerta. Te echas. Este huele peor. Qué mal se introduce. Qué asco, qué peste llevo en las manos. No tocas nada porque no compras nada, pero te vuelves a echar gel al salir.

(... venga va, otra vez. PLIQUI PLIQUI... ufff... puaj... grrrr...)

   Sigues por la calle esquivando gente.

(... ponte la mascarilla, coño... ahí en el codo va bien, sí señor... no me da pena que te infectes tú, sino que se infecten los que estén contigo... ¡qué te la pongas, hostias!)

   Te asomas a un escaparate. Te gusta algo. Entras.

   Hay un gel hidroalcohólico en la puerta. Te echas. Este huele raro pero no tan mal como el de antes. Ya se ha introducido. No tocas nada. Si tocas algo te echas rápidamente gel del tuyo. Sales de nuevo sin nada.

(... oooooootra vez, PLIQUI PLIQUI... ehmmm... joeeer....)

   Por fin vas a la tienda a la que querías entrar desde el principio.

   Hay un gel hidroalcohólico en la puerta. Te echas. Entras en la tienda. Este no se introduce ni a tiros. Qué horror. Qué asco, huele fatal. ¿Por qué no olerán todos igual? 

(... PLIIIIIQUI, PLIIIIIQUI.... PLIQUI, PLIIIIIQUI PLIQUI mon amour... )

   Sales de la tienda y vas por la calle sorteando a todas las personas con las que te cruzas deseando llegar a tu casa. 

(... en casa me siento segur@@@@@@@@@@@@@@@@....)

   Qué ganas tienes de llegar a casa para lavarte las manos en condiciones.

(... oh sí, agua fresquita, por favor, jabón, por favor, pero aguaaaaaaaaaaaa...)

   Sí, las llevas limpias. Sí, las llevas desinfectadas, sí a todo, pero donde esté un buen jabón y un chorreón de agua... que se quiten todos los geles hidroalcohólicos del mundo. 



  
   P.D: lávate las manos después de leer este post.
   P.P.D: lávate las manos.
   P.P.P.D: ¿se os saturan las manos con el gel hidroalcohólico como a mí?
   P.P.P.P.D: lávate las manos y ponte la mascarilla. 

viernes, 12 de junio de 2020

Los ojos los tenía de color rosa


   En ocasiones veo muertos (ah no, eso no, me parece que eso es de una película...).

   En ocasiones sueño con espíritus (sí, esto sí, ahora sí).

   Que sueño con espíritus no es nada nuevo para tod@s l@s que me conocen, ya lo he contado más de una vez (en mis diferentes y escasas redes sociales), y anoche volví a soñar con ell@s (a ver, no he soñado con l@s que conocen mis paranoias, sino con los espíritus, no vaya a haber luego confusiones... qué yuyu me da...).

  Soñé que estaba en una casa que no era mi casa pero que sí lo era (cuando sueño que estoy en mi casa, nunca es mi casa pero sí que lo es...). Yo notaba que había algo raro pero no terminaba de averiguar el qué (una perturbación en la fuerza o algo). Tumbada en la cama se me representó la silueta de alguien (miedo, misterio, incertidumbre en el ambiente), pero no era cualquier silueta, era un ser azul semitransparente (y en vez de taparme con el edredón a ver si desaparecía, me quedé como una boba mirando). Se podían apreciar perfectamente las venas, las arterias y el corazón latiendo en medio. Los ojos los tenía de color rosa. Hizo un movimiento con sus manos (muy a lo "Doctor Strange") y se creó una bola de luz violeta en ellas ¡Y no dudó en lanzármela! (¡horror! ¡el espíritu asesino!) Pero yo fui más rápida (es que he estado entrenando en la creación de bolas mágicas y se me da muy bien), con mis propias manos frené esa bola violeta (¡toma ya!) creando un efecto rebote (¡poing!) e impactando sobre el espíritu azul semitransparente, desintegrándose éste en el aire con una ilusión óptica como si fuera una galaxia de la novena dimensión (¡Lo lo lo lo lo lo loooo lo!) En ese momento sentí que había más presencias parecidas a la del ser azul semitransparente (oh oh), me levanté corriendo de la cama (¡toing!), avancé por el pasillo y grité con todas mis fuerzas "¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!", pero no por miedo, sino para que se acercaran a mí y poder acabar con todos ellos... Vi una mano real flotando en el aire.

   No recuerdo más.

   Mi blog ha vuelto.

   En ocasiones me doy miedo.




  ¿Conocéis a algún exorcista?

Dadme su contacto

    ¿Tengo aún salvación?







jueves, 20 de febrero de 2020

Se paró el tiempo


   Este post es especial. No es cómico. No es una anécdota de las que estoy acostumbrada a contar. Lo cuento para que no se me olvide. No quiero olvidarlo.

   ¿Recordáis lo que soñáis? ¿Podríais contar los sueños con todo lujo de detalles? El 98% de los sueños que tengo, podría relatarlos con pelos y señales.

   He contado en una red social el sueño que he tenido esta noche, he sentido la necesidad de contarlo, y después de haberlo publicado, he pensado que lo tenía que inmortalizar aquí. Me afectan mucho los sueños. Ya sé que los sueños, sueños son, pero te levantas emocionada recordando a quien has visto y sientes que tienes que compartirlo con los demás.

   He escrito esto: 

   "Voy a escribirlo antes de que se me olvide.
Esta noche he soñado con mi abuelo J*A*. Estaba en casa con mis padres, mi hermana, los niños... y entré en mi habitación y allí estaba él de pie, mirándome.
- ¡Abuelo! - le dije.

Abrió los brazos para darme un abrazo, y me lancé a ellos. Se paró el tiempo.

- ¡Cuánto me alegra que estés aquí! - le dije mientras nos abrazábamos. - ¡B*, R*, venid a mi habitación! - llamé a los niños.
B* vino corriendo, R* no.
- Mira B*, mi yayo J*A*, el papá de la yaya.
Mi abuelo se agachó para auparla y ella lo achuchó.
- ¿Te ha visto mamá? - le pregunté yo - Es que mamá no ha sido capaz de escuchar tu voz en la grabación desde que falleciste.
- No, todavía no he ido a verla pero ya voy.
Salió de la habitación y se dirigió a la de mis padres, mi madre estaba allí.

........................... No recuerdo más............................

   Pero lo que sí tengo es el corazón encogido, porque lo he visto, he hablado con él, ha conocido a B* (a R* no, no se asomó para ver lo que le quería enseñar), y le he dado un abrazo del que jamás me voy a olvidar."

   Como veis, ha sido bastante emotivo. Mi abuelo falleció en octubre de 2001. Ahora me estoy emocionando mientras lo escribo. Le he dado un abrazo de órdago y le he sentido muy cerca de mí. Me ha dado calor, me ha dado amor, y me ha demostrado una vez más que me quería, que nos quería. Y su cara mientras miraba a mi sobrina jamás se me va a olvidar. Había mucho amor.

   Mañana (21 de febrero) hubiese sido su cumpleaños. 98 años hubiera cumplido.

   "Te quiero Abuelo. No te imaginas lo que te echo de menos."




viernes, 10 de enero de 2020

A las cosas hay que llamarlas por su nombre


   Si escucháis a una persona jadeando a las 13:30 h ¿qué pensáis?

"Ha estornudado, pues salud, oiga"
"Eso no es un estornudo"
"Tampoco parece tos"
"Se está ahogando"
"Se ha hecho daño"
"Pensaba que el agua estaba caliente y estaba helada"
"Se ha pillado los dedos con algo"
"Se ha cortado con algo en la cocina"
"Se ha clavado un alfiler al meter la mano en la caja de la costura"
"No le vale la ropa después de Navidad"
"Le ha salido un grano"
"Le ha dado un retortijón"
"Se ha tropezado y se va a caer"
"Su mascota se ha comido las zapatillas"
"Se lo está pasando teta"
"Se ha corrido, ha terminado"
...

   Podéis pensar muchas cosas escuchando a una persona jadeando (arriba sólo he puesto una pequeñísima parte...). En mi caso, os puedo asegurar que bien ha podido ser la última opción de unas cuantas que he puesto ("Piensa mal y acertarás").

   Esta mañana he acompañado a mis padres a hacer su compra (que es viernes, y les gusta hacer la compra los viernes, que les hacen descuento). Cuando volvíamos, desde la ventana de un piso bajo hemos escuchado un jadeo muy sospechoso.

   - ¿Qué es eso? Alguien ha estornudado - ha dicho mi señora madre.

   Mi padre delante de nosotras con el carro.

   - Pues yo creo que era alguien masturbándose pegad@ a la ventana y acaba de correrse - ha sido mi respuesta.

    Mi padre delante de nosotras con el carro.

   Mi madre se ha descojonado de la risa, pero creo que ha sido más por mi comentario que por la situación (es que puedo llegar a ser muy payasa con mis comentarios, pero a las cosas hay que llamarlas por su nombre).

   - Que si le gusta jugar consigo mism@ pegad@ a la ventana está en todo su derecho, está en su casa - he añadido.
   - Sí, sí... No parecía un estornudo.
   - Claro, no ha hecho "AAAAAATCHÚUUUUUS", sino "AAAH AAAAH AAAAAAH AAAAAH AAAAAAAH!!!!", claramente.
   - Sí, sí...
   - Pues nada, ese o esa ya va a estar content@ para lo que queda de día.

   Y mi padre delante de nosotras con el carro.

   Hay personas a las que les gusta que les vean, o que les oigan, o ambas cosas mientras juegan consigo mism@s (para gustos, los colores, y todo respetable)... Quizás ha esperado a que pasase alguien por delante de su ventana para llegar a su momento cumbre (¡y explotar!), y justo hemos pasado nosotros (¡BOOM!). Qué casualidad... Lo que no sé es si la siguiente vez que pase por ahí, miraré de reojo cuando pase por su ventana, iré por la acera de enfrente o simplemente me acordaré del tema como una anécdota.






viernes, 22 de noviembre de 2019

¡Pero qué estrés! ¡Esto no está 'pagao'!

 
   Suena el despertador (08.25h, una radio reloj despertador que, con el paso de los años, sólo sintoniza una emisora). Ya llevaba despierta un rato (es que los nervios pueden conmigo). Enciendo la lamparita, cojo ropa interior limpia (mi madre siempre nos ha dicho a mi hermana y a mí: "aunque llevéis los ojos llenos de legañas, el culo siempre tiene que ir bien limpio", así que...), cojo el vaso y voy al baño. Me lavo las manos e intento atinar con la orina dentro del vasito (misión imposible), termino (a gustitoooooooooooo), me vuelvo a lavar las manos, cojo el tubo, vierto mi líquido de deshecho corporal, con pulso, dentro del tubo y le pongo el tapón. "Ea, una cosa hecha". Me aseo, me visto (después de pensar qué me iba a poner... porque claro, si vas con manga larga, a lo mejor no se sube ésta lo suficiente y tienes que sacarte el brazo entero dejando al aire un pechamen, y no es plan... así que he optado por una camiseta con manga corta y una chaqueta), me peino (que con tanto rizo es difícil), cojo la pegatina del tubo y le pongo mi nombre para pegarla (ups, ha quedado torcida, como siempre...). Introduzco el tubo en el plastiquillo en el que venía para guardármelo en el abrigo, me pongo la bufanda, cojo el papel, el paraguas y a la calle (¡vamos Inma, tú puedes!).

   Siempre hay nervios, siempre. Me lo han hecho cientos de miles de millones de veces (bueno, creo que alguna más...), pero lo siento como si siempre fuera la primera. Se lleva angustia, miedo (qué cagona, pero es cierto... miedo a marearme...), hambre, temor por llegar y ver a personas en la misma situación en la que vas a estar tú en breve (que eso ya da mucho yuyu).

   Llego al ambulatorio. Entrego el papel. Me quito el abrigo y la chaqueta y me quedo en manga corta (¡preparada!... no, no lo estoy.. sí, sí lo estoy... ¡preparada!... no, no lo estoy...). Saco del bolsillo mi tubito amarillo y a esperar.

   - ¡Inmaculada *!

   Ha llegado el momento (Thor de mis amores, dame fuerza). Cojo aire (creo que he dejado sin O2 a medio ambulatorio). El enfermero con aire sonriente recoge mi tubito y me dice:

   - Adelante.

   Con medio ojo observo que hoy hay tres mesas (no miiiiires, que es peoooooor). Siempre hay dos, pues hoy hay tres.

   - Un brazo voluntario - me dice la enfermera que me ha tocado.
   - Este, por ejemplo - le doy mi brazo derecho.

   Mira el papel, coge los millones de tubos que me va a sacar, me hace un torniquete con la goma verde (joder..... si me va a dejar sin brazo...) y me dice:

   - Aprieta el puño.

   Respiro hondo y desvío la mirada, me he puesto a leer carteles de la pared (si soy sincera, no recuerdo nada de nada de nada de nada de lo que he leído). Yo ahí con el puño apretado, con la circulación cortada y con el brazo a punto de explotar, esperando el temido momento... y ella de cháchara con la compañera. "Por el amor de Thor, ¡empieza coño! ¡que me va a reventar el brazo!"... Pues nada, yo ahí con el puño apretado, con el brazo a punto de desprenderse de mi cuerpo (y no estoy exagerando, que yo no soy de exagerar)... Y nada... ella siiiigue de cháchara... Que si fulanito no sé qué... Que si menganito no sé cuánto... 

"¡Pero qué estrés! ¡Esto no está 'pagao'!"

   Medio minuto después ("We all live in a yellow submarine, yellow submarine, yellow sumbarine"... a mi cerebro le falta sangre ya...), se decide a pasarme una gasita con alcohol (ya va, ya va), me toca la vena (flojera inminente y subidón de calor repentino ¡eso no se toca!), me pasa la gasita otra vez, y gira la cabeza para hablar con la compañera...

"¡Joder! ¡Empieza, hostias!"

   Ya por fin, se decide a pincharme (dos velas negras le voy a poner...) con esa aguja diminuta que tememos tantas y tantas personas, y a mí subiéndome los calores. Un tubo, dos, tres... ¿Cuántos? Ni idea... jamás miro... Noto que finalmente acaba (¡aaaaaaleluya, aaaaaaleluya...!), saca la aguja, noto la presión de la gasa esperando a que me diga "aprieta cinco minutos y te vas"... ¡Pues no! Me ha puesto dos esparadrapos ¡Dos! ¡Será.... &%*#@&! ¡Horrible! ¡El peor momento del día! Salgo, me aprieto cinco minutos (con las pocas fuerzas que me quedaban...), y cuando voy a quitarme el esparadrapo... veo una mancha enorme de sangre en la gasa... "¡Madre del amor hermoso! Venga Inma, no seas floja, quítate eso y tira millas... ¡no puedo! ¡no puedo!"...

... ... ... ... ... ... ... Ehm... ... ... ... ... ... ... 

   Ya conté una vez en otro post (haz click aquí si lo quieres leer) la jodienda de tener que quitarse un esparadrapo. ¿Pero por qué lo ponen? ¡Si ya habíamos evolucionado! ¡Pa joder na más!



   P.D: ¿Os ha pasado algo curioso mientras os hacíais un análisis de sangre? ¿Os habéis mareado? Seguro que sí (no voy a ser yo la única rara del mundo mundial).

   P.P.D: Si os ha gustado, si os habéis reído, si os habéis sentido identificad@s... ¿Me ayudáis a compartirlo? 
   
   P.P.P.D: Thank you very much!

viernes, 9 de agosto de 2019

La chancla desintegradora


   Érase una vez, en un lugar muy muy lejano de una remota ciudad al sur de la comunidad autónoma en la que reside la capitanía de un país donde lo que más vale es el sol, una noche cualquiera, cuando los seres que allí vivían estaban plácidamente viendo ese artilugio luminoso y sonoro que entretiene a ratos, un ser volador identificado entró para perturbar la paz que allí reinaba (pánico, con lo a gustito que estábamos...).

   Ella dijo:

  - Buah, una polilla.

   Con rápido movimiento (el mismo que hubiese hecho si me hubiese pinchado con algo), levantó su plana posadera del sillón en el que tranquilamente no hacía nada, y corrió para cerrar la puerta del pasillo que daba entrada a otras estancias del hogar (que luego da mucho yuyu que se cuelen en los armarios).

   Él cogió un cojín (un arma súper mortífera que es capaz de terminar con todo ser vivo que entre a molestar a partir de ciertas horas).

   - A ver - dijo ella - No vayas a darla con el cojín que nos puede dejar mancha. (qué asquete ¿no?)

   Él soltó el cojín y se quitó una chancla (más letal aún que el cojín).


(chan chan chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan)


   - ¿Dónde está? No la veo - dijo él.

   - Está por ahí, por el mueble.

   La dama de plana posadera diose media vuelta (igual que el demonio de Tasmania de los dibujos animados) y corrió en busca de un largo palo terminado en plumas para echar al ser volador hacia el balcón, abrir la ventana y dejarlo ir, pero revoloteaba a la velocidad del rayo (bueno, a lo mejor un pelín menos...) y era imposible pillarlo.

   - ¿Dónde está? - volvió él a preguntar.

   Ella miró por todos los sitios dando un giro de 360º (¡Olé!)

   - Está pasando por delante de ti.

   Con veloz movimiento y sin saber lo que iba a pasar, él dio un zapatillazo al aire.

   ¡¡¡PIC!!!
(esto es la reproducción del sonido que escuchamos)

   - No la veo - dijo él.

   - Yo tampoco - añadió ella.

   - En la chancla no está - dijo girando ésta para ver la suela.

   Miraron por el suelo. Cogieron las linternas para buscarla por todos los rincones, en todas las grietas, en todos los lugares en los que podía haber caído. No apareció por ningún sitio.

   No la vieron volar más. Nunca jamás apareció. Es inexplicable, pero aun habiendo pasado muchas horas desde que ocurrió, no han vuelto a saber de ella.



 
   P.D: llegaron a la conclusión de que la chancla era el arma de destrucción masiva jamás inventada.
   P.P.D: la chancla desintegradora.
   P.P.P.D: el ser volador desintegrose en el aire.
   P.P.P.P.D: en estos momentos sigue sin aparecer y continúan pensando que esa chancla tiene poderes.

   (El post está contado en tercera persona (me apetecía hacerlo así) y los comentarios están en primera persona (también me apetecía hacerlo así).)


 ... ¿Estará la dama de plana posadera perdiendo el último tornillo que le quedaba? ...

 

domingo, 23 de junio de 2019

Graduaciones por doquier. Graduaciones everywhere




Yo no me gradué
cuando terminé el parvulario.
(qué triste)

Tampoco cuando terminé la EGB.
(y eso que saqué buenas notas)

En BUP... menos.
(...)

Cuando acabé COU
hicieron una ceremonia de graduación
en la que fui olvidada,
se les olvidó nombrarme.
(esto sí que fue realmente triste,
tener que subir a decir a la mesa de profesores
que se habían olvidado de mí)

¿Por qué digo todo esto?
(porque sí, porque me apetece)

Porque hoy en día,
los niños de la guardería se gradúan;
los que acaban su etapa en Infantil
también se gradúan;
cuando finaliza la primaria también;
al finalizar la ESO también,
y al acabar Bachiller igual.
(cinco graduaciones
antes de entrar a la universidad...
o cuatro si no han ido a guardería)

Graduaciones por doquier.
Graduaciones everywhere.

¿Por qué los niños de ahora
tienen tantas graduaciones
y yo no tuve ninguna?

¿Es más importante ahora que antes
terminar una etapa escolar
y pasar a la siguiente?

Y ojo,
que no estoy criticando,
(o sí)
sólo lo comento,
(que lo sepáis)
que no lo veo normal.

Graduaciones por doquier.
Graduaciones everywhere.

Las únicas graduaciones 
que yo había visto hasta entonces,
sólo las había visto
en la películas americanas.



Americanizándonos.

Yo me americanizo.
Tú te americanizas.
Él/ella se americaniza.
Nosotros/as nos americanizamos.
Vosotros/as os americanizáis. 
Ellos/as se americanizan.

Graduaciones por doquier.
Graduaciones everywhere.



miércoles, 24 de abril de 2019

¡Yo me tiro por ahí!


   Pobre rodilla mía, se lleva los golpes más inesperados. Golpes contra mesas invisibles (invisibles porque no se ven de tanto cristal como tienen), mesas que están a alturas estratégicas de una de las partes más sensibles del cuerpo humano y una de las más susceptibles de llevarse golpes. ¡Anda que no se ha llevado golpes esta rodilla!

   Recuerdo que hace unos años, una semana justo antes del 11-M, se llevó mi santa rodilla un golpe descomunal. Íbamos mi señora madre y yo a al hospital Niño Jesús a ver a una prima a la que acababan de operar de urgencia de apendicitis. Fuimos en tren. En Embajadores, una vez salías del tren y te dirigías al metro, había que subir escaleras para llegar al andén (lo cual era raro, porque normalmente siempre bajas escaleras para descender al metro), y escuché que el metro estaba entrando (hace tiempo que no voy por ahí pero imagino que sigue igual).

   - ¡Corre, que viene! - le dije a la mía mamma, y eché a correr escaleras arriba.

   ¿Te puedes caer subiendo las escaleras? La respuesta es sí. ¿Se puede ser tan torpe? La respuesta vuelve a ser sí. 

   - ¡Ja, ja, ja! ¡Hija! - ten madre para que se ría de ti cuando te caigas...

   - ¡Qué hostión me he dado!

   Me levanté el pantalón y tenía todas las rayas de las escaleras grabadas en la rodilla (ahí, bien puestecitas, como un código de barras). ¡Pobrecita mía! ¿Quién la mandaría a ella correr para subir a tiempo de coger el metro? ¿Queréis saber si cogimos o no el metro? Esa... es otra historia...

   Llegamos al hospital y vimos a mi prima, me crucé con la actriz Lucía Jiménez por uno de los pasillos. Mi rodilla parecía que estaba dentro de una olla a presión, pero no dije nada. Una vez en el hospital podría haber ido de urgencias a que me hubieran echado un vistazo, pero no lo hice... Sólo fue un hematoma rayado de campeonato (que fue poco para el hostión que me di, podría haber sido peor).

   Ese fue uno de otros muchos golpes. Ayer me di otro descomunal, pero lo contaré después.

   Hace un tiempo (tampoco mucho), estuve con mi familia en Madrid Río, que para quien no sepa qué es, Madrid Río es un enclave cultural y lúdico, con espacios para hacer actividades al aire libre y en el que los peques disfrutan muchísimo, paralelo al Río Manzanares y situado justo encima del soterramiento de la M30 (a lo mejor piensas... ¿y a mí qué más me da?... bueno, pues si te da igual, cierra y busca otras cosas... y si te pica la curiosidad, quédate y sigue leyendo...). Si habéis estado alguna vez ahí, sabréis que hay unos toboganes de acero grandes de tubo por los que se deslizan niños y adultos a partes iguales (parece que estoy contando un problema de matemáticas).


(Foto de aquel día de esos toboganes)

   Los niños salían con una cara de felicidad extrema, y pensé "yo me tiro por ahí" (sí sí, muy valiente yo). Subí con una de mis primas, me puse al borde del tubo, me asomé, me senté y no me impulsé, simplemente me dejé caer... ¡Madre del amor hermoso! ¡Qué velocidad cogí! Cuando llegué al suelo, frené con los talones y claro, por pura física, se me quedaron clavados en el suelo y caí a cuatro patas, destrozándome las rodillas y los codos. ¿Os imagináis a una treintañera con las rodillas sangrando? Pues sí, yo (treintañera cuando me pasó, claro, que ahora soy una recién estrenada cuarentañera). Bueno, sangrando, con heridas... Pero la peor parte se la llevó mi famosa rodilla derecha. Creo que ese fue uno de los peores golpes que se ha llevado mi rodilla. Eso... y mi familia descojonada de la risa... ¡Ah, que se me ha olvidado un pequeño detalle! Cuando caes de un tobogán de esos, no hay arena al final, no hay goma dura, hay ¡piedras! ¡flipad! ¡piedras! ¿A quién se le ocurre poner piedras en la caída de los toboganes? ¡Mamasita! Mi rodilla tardó en recuperarse de esto.


(Evolución de la gama cromática de mi rodilla)

   Ayer me di la última, en una tienda de muebles. Como bien decía al principio, las mesas hechas de cristal que no se ven son muy peligrosas. Os prometo que no la vi.

   Se sentó mi progenitora en un sofá para probarlo.

   - Necesitaría algo para ponerme en los riñones, es demasiado blando. Bonito, pero blando.

   - ¿A ver?

   No había dado dos pasos, cuando de repente ¡ZAS! ¿Es que mi rodilla tiene un imán? 

   - ¡Ay, ay, ay! - otra vez parecía mi rodilla una olla a presión.

   - ¿Es que no la has visto? ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

   - ¡Pues no! ¡Ay, ay, ay! (lagrimones de risa dolorosa)

   Me senté en el sofá a reposar un poco, a masajearme un poco la rodilla, qué dolor tenía... Y el sofá era demasiado blando, tenía razón mi madre... ¡Aaaaayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!

   Me duele, pero será un dolor de unos días (y ahora que me doy cuenta, la de cosas que he escrito para contaros que ayer me di un golpe...).


   P.D: Después de la caída en Embajadores, sí cogimos en metro.
   P.P.D: ¿Por qué duelen tanto los golpes en las rodillas? ¡Si es todo hueso!
   P.P.P.D: ¿Qué golpes os habéis dado en las rodillas? ¿Me lo contáis?



   

   

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