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jueves, 15 de julio de 2021

Esto se me va de las manos

    Si fuese más atrevida me cortaría el pelo yo sola, pero no me atrevo (las tijeras ya las tengo (... qué peligro...)). ¿Qué pasaría si saliese mal? (¡la pregunta del millón!) Que quedaría hecha un adefesio y tendría que ir a una peluquería a que me arreglaran el 'desaguisao'... (me esquilarían como a las ovejas...)...

   Y pensándolo bien... ¿Y qué si sale mal? ¡El pelo corto es super cómodo para el verano! (madre del amor hermoso, me ha dado un aire o algo...)...

   Voy a reflexionar (¡Ooooohmmmmm!)

   Uy, no os lo vais a creer, pero acaban de representarse sobre mis hombros dos seres de luz y energía que están llamando mi atención...

   Angelita: "Niña, ve a la pelu, es más seguro"
   Demonia: "Cobarde, gallina, córtatelo tú, vamos, que no se diga..."
   A: "Ni la oigas, no te arriesgues"
   D: "Córtalelo tú, cobarde, coward"...
   A: "Mírate en el espejo, tampoco te hace falta. Estás divinísima, no te lo cortes"
   D: "Ya está la mojigata perfecta, qué coñazo, vete a por las tijeras de podar y al lío"
   A: "No escuches a la vaca burra esta, mira qué basta es, a por las tijeras de podar te ha dicho..."
   D: "Échale un par de ovarios y hazlo"
   A: "¿En serio, Jorge?" "Si los rizos son maravillosos"
   D: "Ay la hostia, qué plasta... Serán maravillosos pero cansan... ¡Córtalelo!"
   A: "Haz lo que te de la gana, pero ya te digo yo que no te hace falta"
   D: "Mmmm... se pone de mi parte..."
   A: "................"
   D: "Muahahahahahahahahaha......."

   Ya en serio, me está agobiando verme con un peinado con el que no me veo en condiciones... ¿Y si me tiñiese de rubia? (esto se me va de las manos)

   D: "¿Rubia? ¡Cojonudo! ¡Ni lo pienses!"
  A: "Chica, estás muy perdida. Rubia... ¿Tú sabes lo que es eso? Eres castaña de toda la vida, hay que reflexionarlo muchísimo."
   D: "Qué paciencia... ¡Que haga lo que le dé la real gana! ¿Rubia? ¡Pues rubia!"
   A: "Si finalmente lo haces te va a costar acostumbrarte ¿Estás dispuesta a un cambio tan radical?"
   D: "Hazlo, las cosas no hay que pensarlas tanto"
   A: "¿Y si lo hace y luego no le gusta?"
   D: "Uffff... qué estrés... ¡Que vuelva al castaño y punto!"

   Va siendo hora de cambiar de look... o no... no sé... ehm... joer... uf... qué complicado todo...




   P.D: sólo hace un mes que me corté el pelo.
   P.P.D: nunca estoy conforme.
   P.P.P.D: ay Thor mío, échame un cable (pero pelao no, eh...)


martes, 23 de enero de 2018

Keep Calm and Feel Like a Star


   - ¿Hacia dónde miro? ¿Me giro? ¿Me quedo quieta?
   - ¡Haz un Pat*ky! - me dicen por ahí detrás.
   - ¡Es que yo no sé posar!
   - No te gires de momento, quédate quieta.
   - ¿Y luego hacia dónde me giro? ¿Os miro?
   - Tranquila, gírate venga, haz como que me miras...

   Jugar a ser modelo por un día me gustó. ¡He sido modelo de peluquería por un día!

   El sábado por la mañana acompañé a mi hermana a que se cortase el pelo en la peluquería nuestra del barrio de toda la vida. Cuando nos íbamos a ir me dijo la peluquera:

   - Oye Inma, ¿te apetece hacer de modelo el lunes por la tarde? Te vienes, te peino... te hacen fotos y eso para ponerlas luego en las redes sociales...

   Era algo que me llamaba mucho la atención, peinarme (...gratis...)... con lo que me encanta que me soben la cabeza (mmmmmmmmmmm)... Así que de momento dije que me lo iba a pensar (aunque no me costó mucho hacerlo) y que la contestaría al día siguiente y así lo hice, le dije que sí.

   Llegué pronto, no me gusta que me esperen, y antes de que llegaran los fotógrafos empezaron a hacerme recogidos (... ¡me encanta!...) y a ponerme tocados... ¡Guapísima estaba yo! Y la peluquera disfrutando como una enana...

   - Ahora mismo soy como un maniquí de esos con pelo pero con sentimientos - le dije mientras ella me ponía cientos de miles de horquillas en los recogidos.

   - ¡Ja, ja, ja, ja! Sí, justo.- sonrió ella divertida.



   Entonces llegaron los fotógrafos (... ¡Ay Thor mío, ayúdame!...). Mis nervios aumentaron. No sabía si sonreír, si quedarme natural, si mirarles, no mirarles... no sabía cómo actuar (es que nunca había sido modelo)... Así que ellos me dijeron que podía estar tranquila, que no estuviese nerviosa, que me iban a grabar vídeos también... y les dije que vale, que había ido para eso, así que ¡al lío!

   Me hicieron un tratamiento en el que emplearon varios productos. Los chicos fueron haciendo fotos de todo el proceso y grabándolo todo (keep calm and feel like a star). Empecé a relajarme. Estaba muy a gusto, la verdad. A ellas las conocía desde hacía mucho tiempo y los fotógrafos se comportaban como si los conociese de siempre, super cercanos.

   Llegó el momento del final con peinado de rizos incluido y momento previo a última sesión de fotos.

   - Colócate aquí, en el photocall.
   - ¿Mirando hacia la peluquería o de espaldas?
   - Primero de espaldas y luego haces como que te giras.

   Yo tiesa como una estaca.

   - ¡Haz un Pat*ky! - escucho de fondo...

   (Tráeme tú al marido de la Pat*ky y aquí mismo te hago un Pat*ky................. jijijijijijijijijijijijijijiji...........)

 - ¡Es que yo no sé posar! - les contesté riéndome.

   Brazo en jarra.

   - ¡Así así!

   Risas.

   Bajo el brazo.

   - ¿Me giro? ¿No me giro? ¿Os miro?
   - Gírate ligeramente hacia el espejo y haz como que me miras.

   Giro ligeramente hacia el espejo con unos nervios que 'pa qué'.

   - ¡Así así, muy bien! ¡Muy guapa! ¡Hemos terminado!

   Modo vergüenza y subida de colores faciales ON.

   Y la sesión terminó... Con risas, habiendo pasado una tarde agradable, habiéndome hecho un tratamiento que me ha venido genial y habiendo vivido un poquito la experiencia de ser modelo por una tarde.


   P.D: de aquí a ser "Pelo Pantene" sólo hay un pequeño paso... Jijijijijijijijiji...





(23/01/18)


 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

El principio del Infierno


   Tal día como hoy hace justamente un año empezó el principio del infierno. Anonadados os habréis quedado por lo que acabo de decir (la verdad es que ha quedado un poco tétrico), pero cierto es que el 2 de noviembre de 2015 comenzó una nueva etapa en mi vida, pero una etapa que sabía yo que no iba a ser buena, y os cuento cómo empezó todo (tomad asiento y poneos cómodos).

   Empezó abril de 2015 y mi cuerpo empezó a sufrir de una manera extraña. Yo hacía vida normal, comía lo de siempre (he de decir que suelo comer equilibradamente sin excesos, no como fritos ni alimentos rebozados, ni bollería industrial (joooo, con lo rica que está), aunque sí me doy el lujo de comer alguna vez patatas fritas (es que sería un pecado capital no comerlas)), bebía lo de siempre, entraba y salía como siempre lo había hecho... pero mi cuerpo había empezado a cambiar.

   De la noche a la mañana, las yemas de mis dedos comenzaron a pelarse (¿.....?). Era vergonzante y a la vez doloroso. Empezaron pelándose los dedos gordos y se fue extendiendo al resto de dedos de las manos. Tuve hasta cuatro capas de piel a la vez en un mismo dedo, y la última era extremadamente dolorosa. Me daba vergüenza que se me vieran las manos, no podía tocar cosas húmedas porque se reblandecían, me duchaba lo más rápido que podía para que las manos estuvieran el menor tiempo mojadas. Me echaba cremas hidratantes de aloe vera, nutritivas, e incluso vaselina para ver si poco a poco eso empezaba a estar como siempre. Pero no... Ese no fue el único problema.

   Con el problema de las yemas de los dedos vino un problema en el aparato digestivo (... uffffff... ) que no podéis imaginar lo mal que viví con ello. Desayunaba mi tostada con aceite de oliva virgen extra y mi vaso frío de leche desnatada cada mañana. A los veinte minutos de haber terminado de desayunar tenía que ir al baño (ya imagináis a qué iba... me parece que no hace falta entrar en tanto detalle porque iba a hacer lo que todos pensáis, c***r)), pero no terminaba ahí. Se me cerró el estómago, se me fue el apetito (pero tenía que comer), y a mediodía comía lo que podía de lo que había en el plato. Veinte minutos después tenía que volver al baño. Me pasaba las tardes enteras con fuertes aerofagias (que no salía propulsada de milagro)... Y llegaba la cena (que ya se convertía en un trauma tener que alimentarme). Cenaba lo que podía y como siempre, a los veinte minutos (clavados) tenía que ir al baño.

   ¿Os cuento cómo era lo que echaba cuando iba al baño? ("... que lo cuente, que lo cuente, que lo cuente..." estaréis pensando...) Mejor que no, pero ya os cuento que un aspecto normal no tenía (daba mucha impresión y mucho asquete).

   Con este episodio de dedos pelados y problemas gastrointestinales me pasé dos meses enteros, abril y mayo de 2015 (se me hizo más largo que un día sin pan).

   Asistí a la boda de unos familiares en abril y todo mi miedo estaba puesto en la cena, en si mi cuerpo aguantaría, si podría cenar algo, si tendría que salir corriendo al baño... Recuerdo que no cené todo lo que me pusieron pero mi cuerpo me respetó esa noche (menos mal, porque con el vestido largo, las medias... un follón, vamos...).

   Fui al médico, le enseñé mis dedos y le conté mi problema. Me hicieron análisis de sangre y una ecografía abdominal, y salió todo bien (excepto el nivel en sangre de leucocitos, que estaba un poco alto (y no soy médica, pero tengo entendido que eso es señal de que hay infección en algún sitio del organismo)). Poco a poco, mis dedos empezaron a normalizarse y mi cuerpo volvió a ser "el de siempre". Digo "el de siempre" porque tras este episodio bimensual de malestar, perdí peso, así que me recuperé pero terminé con unos pocos kilos menos (no hay mal que por bien no venga).

   Cuando ya pensaba que me había recuperado, apareció otro problema: una caída excesiva de pelo. Empecé a perder pelo en el mes de julio, sólo un mes y pico después de haberme curado. Pues bien, empecé a perder y a perder pelo de una manera escandalosa. Cada vez que me lavaba la cabeza eso parecía un infierno, tener que peinarme ya se estaba convirtiendo en un trauma por la cantidad de pelo que se me caía. Caminaba por la calle y mi melena rizada se veía transparente en la sombra. "Hasta aquí hemos llegado, esto no puede seguir así". ¿Qué podía hacer? ¿Cortándome el pelo se acabaría el problema? Ante la duda, fui a la peluquería. Me corté el pelo y me lo dejaron de largo a la altura de los hombros. Y se seguía cayendo y cayendo y cayendo...

   Volví al médico. Le conté el tiempo que llevaba con esa caída tan excesiva de pelo y me recomendó unas vitaminas, pero debía empezar a tomarlas cuando empezase a hacer frío (y seguíamos en verano... lo veía taaaaaaan lejano el frío...). Las compré y las guardé.

   Viendo que el corte de pelo no había servido de nada y que mi melenita seguía viéndose pobre, decidí cortarlo un poco más. Fui el 2 de noviembre a la peluquería y le conté a mi peluquera de toda la vida qué tipo de corte quería, no quería cortes raros ni asimétricos, quería un corte de pelo cortito, que se me viera el cuello, pero que no me dejara sin rizos. Empezó a cortarme y me pidió que confiara en ella (no fue difícil hacerlo, pues me había puesto en sus manos muchísimas veces durante muchísimos años) y lo hice, pero el resultado no fue lo que yo esperaba: me hizo el corte de pelo que ella quiso (la había dejado hacerlo muchas veces), asimétrico, justo lo que yo no quería. "Está muy bonito" me dijo, y yo me vi en el espejo y pensé: "bonito ahora que está peinado de peluquería... ya veremos cuando me lo apañe yo...". Y por supuesto, llegó el momento de tener que apañármelo yo. ¿Qué pasó? Que no me veía, que parecía un champiñón, la princesa Leia de Star Wars, y empecé a sentir ansiedad (...esa sensación de mirarte en el espejo y no reconocerte...). Llamé a la peluquería y pedí por favor que me arreglasen esto, que no me veía con ese corte de pelo. Volví el día 6 (cuatro días después del corte "a lo champiñón") y me volvió a cortar el pelo... pero no podéis imaginar qué corte de pelo... me dejaron como a Halle Berry en "007: Muere otro día". Sin rizos. Ese corte de pelo ya no tenía arreglo posible... Mis rizos...

   He dicho al principio que el 2 de noviembre empezó el principio del infierno. Podría haber empezado en abril, pero no, empezó el 6 de noviembre con el segundo corte de pelo, porque cuatro días después me hicieron el peor de los cortes de pelo que he tenido. Porque, desde entonces, han sido unos meses muy malos, unos meses en los que me miraba en el espejo y no me reconocía, un tiempo que ha pasado tan despacio que pensaba que mi pelo no iba a crecer nunca. Todos me decían que estaba muy guapa y que parecía más joven, pero yo no estaba a gusto, ya que el corte de pelo que tenía no lo había elegido yo, sino la peluquera (y ojo, que la quiero mucho, pero ese día no acertó con el corte de pelo que yo buscaba).


   Si algo he aprendido de esto, es que el pelo no deja de caerse ni sale más fuerte si lo cortas, porque el pelo no tiene terminaciones nerviosas y la raíz no se entera de si has cortado la punta o no.

   La caída de pelo se frenó, pero ya no sé si fue por las vitaminas o porque ya tocaba que dejara de caerse, que bastante había sufrido mi cuerpo ya.

   Consejo: tened siempre muy claro el corte de pelo que queráis haceros cuando vayáis a la peluquería, y no os lo cortéis pensando que va a salir más fuerte, mi propia experiencia no me ha afirmado esa creencia.




(02/11/16)

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