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miércoles, 17 de marzo de 2021

El Arca de Noé

 

   Una noche como otra cualquiera soñé que perdía los zapatos.

   Había gente que me ayudó a buscarlos (gente maja hay en todos los sitios), y encontrábamos zapatos, montones de zapatos, muchos zapatos, millones de zapatos, pero no eran los míos ("mecachis en la mar salá"), y yo quería los míos, no los de otros, aunque me valiesen (¡hombre ya!). Finalmente, cuando los encontré, el cielo (música de misterio en el ambiente) se ensombreció (parecía Mordor), miré hacia arriba (no hacia abajo) y no había cielo (.........), había agua (WTF), como si yo estuviese sumergida, hundida a muuuuuuuchos miles de millones de metros de profundidad en el mar, en el oscuro océano, pero yo respiraba con normalidad (¡Ole yo!). De repente (no os asustéis) algo enoooooooorme pasó por encima de mi cabeza y no vais a creer lo que era...

   ¡El Arca de Noé!

   Ahora bien, no recuerdo si llevaba animales o no, pues muchos de ellos iban nadando alrededor (a lo mejor no cabían todos, habría overbooking), pero era el Arca, 100% segura.

   También recuerdo una ballena enoooooooorme buceando detrás del barco por encima de mi cabeza (por cómo era su lomo, parecía un cachalote... qué sensación...)... 

   Y no recuerdo más (sí, ya lo sé, ya sé que este sueño prometía y mucho, pero ¿qué se le va a hacer si no recuerdo más?...)... 

   ¿Soñáis cosas así o soñáis cosas normales?



   PD: Estoy para que me encierren, oiga...

   PPD: Como una chota

   PPPD: Yo sola me lo digo tó



domingo, 6 de noviembre de 2016

Viene el Apocalipsis y sólo me enteraría yo


   Todo estaba sumido en la más absoluta oscuridad y en el más placentero silencio. Eran las 05:55h de la madrugada y todo el mundo dormía serenamente en sus habitaciones.

¡PLOF! ¡CHOF! ¡PROOOOOONGT!

   Escalofrío. Ojos abiertos. "¿Qué ha sido eso? No se levanta nadie. ¿Me levanto? Va, levántate". Te sientas en la cama (con un ojo 'pegao' y el otro medio abierto), te calzas las zapatillas y en la penumbra de tu habitación te diriges hacia la puerta. Abres. Sales al pasillo echando un vistazo a todos los sitios. "Por aquí no ha sido" (sin haber mirado 'ná de ná'). Recuerdas el ruido (¡PLOF! ¡CHOF! ¡PROOOOOONGT!). "En la habitación de al lado". Miras hacia tu izquierda, enciendes la luz y te encuentras a tu querida Carolina así...


... e inmediatamente miras hacia la estantería. "¿Cómo ha podido caerse desde tan alto? Nunca antes se había caído. ¿Cómo es posible que no haya tirado el adorno que tenía delante de ella? ¡Tenía que haberse caído también! No es posible... ¿Se ha caído de lado? ¿Ha saltado por encima del otro objeto? ¿Qué ley física explicaría esto? ¡Ninguna!". Escalofrío. La recoges del suelo, le apañas el vestido, ves que su bolsito ha salido zumbando y está a unos centímetros de ella, y la tumbas en la cama de la habitación de al lado. "Ya la subiré por la mañana de vuelta a la estantería". Apagas la luz y vuelves a tu dormitorio. Cierras la puerta (sí, me gusta estar en la más absoluta de las penumbras), te quitas las zapatillas, echas un trago de agua y te vuelves a meter en la cama. A seguir durmiendo.

   A seguir durmiendo... Ojalá... A seguir durmiendo... Ya... La muñeca que te regalaron el día de tu comunión ha salido volando inexplicablemente y tú vas a seguir durmiendo... ¡Ja!... ¡Pues no es difícil ni ná!...

   No encuentras la postura, piensas en tu muñeca tumbada en la cama, y te la imaginas abriendo los ojos de repente, incorporándose en la cama y empezando a levitar camino de tu habitación. "No puede abrir la puerta", piensas, y te entra el miedo. Te tapas entera pensando que, si le da por entrar, no te va a encontrar, pero imaginas... "¿y si sí?", entonces empiezas a sudar y a sudar y tienes un calor que te quieres morir por estar tan tapada, pero ¡da igual! ¡si la muñeca entra no te va a encontrar ahí debajo del mogollón de sábanas!... Y pensando, razonando, meditando... te vuelves a quedar dormida.

   Te despiertas por la mañana y preguntas a los demás si se han enterado de algo. Nadie escuchó nada. "Viene el Apocalipsis y sólo me enteraría yo". Coges a la muñeca de la cama, le colocas el pelo, el bolso, el vestido, agarras la silla de ruedas del escritorio y te subes a ella para colocar a Carolina de nuevo en su sitio. "Como se mueva la silla me voy a pegar un hostión de órdago". La colocas tal y como estaba y ves, con asombro, que se sujeta perfectamente y de nuevo no entiendes qué pasó para que se cayera, y te pones a recapacitar "pues menos mal que no había nadie en esa habitación en ese momento, porque el susto hubiese sido bueno", que la habitación de al lado hay veces que está ocupada pero, afortunadamente, esta noche estaba vacía. 




Posdata: mi propia imaginación a veces me da miedo.


(06/11/16)

sábado, 30 de abril de 2016

El Ente debajo de la escalera


   ¿Tienes miedo?
¿Hay cosas que te asustan?
¿Crees en lo paranormal?
¿Tienes imaginación para dar y regalar?


   ¿Tienes trastero en tu casa? Si lo tienes… ¿Tienes que abrir una tenebrosa puerta para bajar a un lugar frío, oscuro, húmedo y con escaleras metálicas huecas? Teme entonces… porque ahí puede estar (oh oh........)… ¿Que quién puede estar? (...os estaréis preguntando...) El Ente (¿quién?), el Ente que se encuentra debajo de todas las escaleras (¡eso suena muy requetefatal!). No lo ves (ni queráis verlo, ni tan siquiera sentirlo...), pero está ahí (no lo dudéis), y está esperando a que termines de buscar cosas en tu trastero, que apagues las luces y que empieces a subir por las escaleras metálicas huecas para ver unos ojos brillantes y una mano que se alarga para agarrarte el tobillo (¿quéeeeeeeeeeeeeeeeeee?).


   ¡Muahahahahahahahahahaaaaaa! ¡No es real! ¡Claro que no es real! ¡Pero tu miedo sí! ¡Porque la imaginación es muy potente, no tiene límites y se puede crear el miedo tan grande como tu mente quiera! ¡Y aunque no sea real, sales del trastero lo más deprisa que puedas, no vaya a ser que algo te agarre el tobillo y no veas más la luz del día! 



   No me digáis que no os habéis imaginado alguna vez esto (estaríais mintiendo si dijerais que no)... Y seguro que también estáis pensando... ¿Qué hace esta loca contando esto? ¿A qué cuento viene? ¿Y esta paranoia tan tonta? Jijijijijijijijijijijijiji... Pues simplemente lo cuento porque sí, porque mi imaginación en ese sentido es potente, porque no me gusta bajar sola al trastero, porque subir las escaleras se me hace interminable, porque pienso que algún día me voy a tropezar subiendo de lo rápido que lo hago cuando voy sola, porque me imagino los ojos brillantes y algo agarrándome el tobillo, me imagino gritando y no saliendo de allí..... Pero es eso, mi imaginación, mi miedo imaginario...

   Y a vosotr@s ¿Qué os da miedo? 




(01/05/16)


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Un retiro en la bóveda de un banco

   La verdad es que no sé cómo empezar esto. Diría cien mil cosas ( o más, que no me gusta exagerar ) de miles de millones de formas, pero...