Mostrando entradas con la etiqueta exorcistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta exorcistas. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de junio de 2020

Los ojos los tenía de color rosa


   En ocasiones veo muertos (ah no, eso no, me parece que eso es de una película...).

   En ocasiones sueño con espíritus (sí, esto sí, ahora sí).

   Que sueño con espíritus no es nada nuevo para tod@s l@s que me conocen, ya lo he contado más de una vez (en mis diferentes y escasas redes sociales), y anoche volví a soñar con ell@s (a ver, no he soñado con l@s que conocen mis paranoias, sino con los espíritus, no vaya a haber luego confusiones... qué yuyu me da...).

  Soñé que estaba en una casa que no era mi casa pero que sí lo era (cuando sueño que estoy en mi casa, nunca es mi casa pero sí que lo es...). Yo notaba que había algo raro pero no terminaba de averiguar el qué (una perturbación en la fuerza o algo). Tumbada en la cama se me representó la silueta de alguien (miedo, misterio, incertidumbre en el ambiente), pero no era cualquier silueta, era un ser azul semitransparente (y en vez de taparme con el edredón a ver si desaparecía, me quedé como una boba mirando). Se podían apreciar perfectamente las venas, las arterias y el corazón latiendo en medio. Los ojos los tenía de color rosa. Hizo un movimiento con sus manos (muy a lo "Doctor Strange") y se creó una bola de luz violeta en ellas ¡Y no dudó en lanzármela! (¡horror! ¡el espíritu asesino!) Pero yo fui más rápida (es que he estado entrenando en la creación de bolas mágicas y se me da muy bien), con mis propias manos frené esa bola violeta (¡toma ya!) creando un efecto rebote (¡poing!) e impactando sobre el espíritu azul semitransparente, desintegrándose éste en el aire con una ilusión óptica como si fuera una galaxia de la novena dimensión (¡Lo lo lo lo lo lo loooo lo!) En ese momento sentí que había más presencias parecidas a la del ser azul semitransparente (oh oh), me levanté corriendo de la cama (¡toing!), avancé por el pasillo y grité con todas mis fuerzas "¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!", pero no por miedo, sino para que se acercaran a mí y poder acabar con todos ellos... Vi una mano real flotando en el aire.

   No recuerdo más.

   Mi blog ha vuelto.

   En ocasiones me doy miedo.




  ¿Conocéis a algún exorcista?

Dadme su contacto

    ¿Tengo aún salvación?







domingo, 5 de agosto de 2018

La Parálisis del Sueño


   Llevaba mucho tiempo queriendo escribir sobre la parálisis del sueño. He querido contarlo en varias ocasiones, pero no quería hacerlo sin haber tenido una justo la noche anterior de escribir el post. Anoche tuve una.

   Con esta ola de calor es complicado conciliar el sueño. La ventana de mi dormitorio da a un patio interior en el que se escuchan ronquidos (sí, ya lo sé... qué cruz...) y más ruidos corporales de los vecinos que, al igual que yo, duermen con las ventanas abiertas (y aún así no corre ni pizca de aire). Uno pone la radio hasta bien entrada la madrugada (yo creo que no tiene que andar muy bien del oído... le recomendaría unos cascos o un audífono para que no molestase a los demás), a otros les entra hambre a las tres de la mañana y les da por freír algo para comérselo (hay gente 'pa tó')... sí, se oye todo... Cualquier día los voy a grabar roncando, voy a hacer una composición musical y lo voy a colgar en Youtube... y me forraría... (jijijijijijijijijiji)

   La parálisis del sueño es algo que vengo sintiendo desde que tengo uso de razón. Si buscáis información en Internet (es lo que hice yo y por fin pude ponerle nombre a lo que me pasaba), leeréis que es algo que puede pasarle a una parte de la población en algún momento de su vida, y a mí me pasa desde que soy persona. Normalmente la suelo sentir cuando estoy acostada boca arriba o boca abajo (que no sé qué será peor), pero hoy la he sentido estando tumbada de lado (sí, ha sido nuevo, la verdad). A ver, en la parálisis tienes el cuerpo dormido pero tu mente se despierta (es muy caótico), incluso abres los ojos, y empiezas a sentir una fuerza que te empuja hacia la cama (¡qué horror!), no deja moverte (¡qué pánico!), lo intentas por todos los medios pero resulta imposible. Sientes como si se pusiese algo o alguien encima de ti y te deja paralizada (¡qué yuyu!). Quieres gritar, pero no puedes. No puedes girarte, no puedes moverte, si estás boca arriba ves que realmente no hay nada encima de ti (cosa que es "tranquilizadora") pero es aterrador no poder sentir la libertad para moverte. Cuando ocurre estando boca abajo, es como si alguien se subiera en tu espalda, se tumbara a sus anchas sobre ti y no te dejara menear ni una pestaña. ¡Y no te puedes girar!

   Anoche estaba acostada sobre mi lado izquierdo, recuerdo incluso tener entrelazadas las manos. Estaba dormida. De pronto sentí esa fuerza descomunal (oh oh) que me empezó a empujar hacia la cama, ya no podía moverme, no podía levantar los brazos, ni siquiera girar la cabeza (socorroooooooooo). Recuerdo haber abierto los ojos, incluso la boca para gritar, no podía desenlazar las manos, intentaba cambiar de postura y ponerme boca arriba pero no podía, esa fuerza me sujetaba, me aplastaba, no tenía mi libertad para moverme.

   Dura unos segundos, pero son unos segundos en los que crees que te está pasando algo y que te vas a morir... y luego sigues durmiendo.

   No he dormido bien. A las 05:00h seguía despierta. La ola de calor no ayuda. Los ruidos del patio tampoco. Y para remate... la parálisis del sueño.

   Una noche completa.




   Si queréis saber más sobre la parálisis del sueño, no dudéis en buscar más información. Ah, y por si le había quedado alguna duda a alguien, diré que no estoy poseída y no necesito ningún exorcista (que seguro muchos lo habréis pensado)... y que esto no se lo deseo ni a mi peor enemigo (ehm... bueno...).

Entrada destacada

Un retiro en la bóveda de un banco

   La verdad es que no sé cómo empezar esto. Diría cien mil cosas ( o más, que no me gusta exagerar ) de miles de millones de formas, pero...