Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de julio de 2021

Esto se me va de las manos

    Si fuese más atrevida me cortaría el pelo yo sola, pero no me atrevo (las tijeras ya las tengo (... qué peligro...)). ¿Qué pasaría si saliese mal? (¡la pregunta del millón!) Que quedaría hecha un adefesio y tendría que ir a una peluquería a que me arreglaran el 'desaguisao'... (me esquilarían como a las ovejas...)...

   Y pensándolo bien... ¿Y qué si sale mal? ¡El pelo corto es super cómodo para el verano! (madre del amor hermoso, me ha dado un aire o algo...)...

   Voy a reflexionar (¡Ooooohmmmmm!)

   Uy, no os lo vais a creer, pero acaban de representarse sobre mis hombros dos seres de luz y energía que están llamando mi atención...

   Angelita: "Niña, ve a la pelu, es más seguro"
   Demonia: "Cobarde, gallina, córtatelo tú, vamos, que no se diga..."
   A: "Ni la oigas, no te arriesgues"
   D: "Córtalelo tú, cobarde, coward"...
   A: "Mírate en el espejo, tampoco te hace falta. Estás divinísima, no te lo cortes"
   D: "Ya está la mojigata perfecta, qué coñazo, vete a por las tijeras de podar y al lío"
   A: "No escuches a la vaca burra esta, mira qué basta es, a por las tijeras de podar te ha dicho..."
   D: "Échale un par de ovarios y hazlo"
   A: "¿En serio, Jorge?" "Si los rizos son maravillosos"
   D: "Ay la hostia, qué plasta... Serán maravillosos pero cansan... ¡Córtalelo!"
   A: "Haz lo que te de la gana, pero ya te digo yo que no te hace falta"
   D: "Mmmm... se pone de mi parte..."
   A: "................"
   D: "Muahahahahahahahahaha......."

   Ya en serio, me está agobiando verme con un peinado con el que no me veo en condiciones... ¿Y si me tiñiese de rubia? (esto se me va de las manos)

   D: "¿Rubia? ¡Cojonudo! ¡Ni lo pienses!"
  A: "Chica, estás muy perdida. Rubia... ¿Tú sabes lo que es eso? Eres castaña de toda la vida, hay que reflexionarlo muchísimo."
   D: "Qué paciencia... ¡Que haga lo que le dé la real gana! ¿Rubia? ¡Pues rubia!"
   A: "Si finalmente lo haces te va a costar acostumbrarte ¿Estás dispuesta a un cambio tan radical?"
   D: "Hazlo, las cosas no hay que pensarlas tanto"
   A: "¿Y si lo hace y luego no le gusta?"
   D: "Uffff... qué estrés... ¡Que vuelva al castaño y punto!"

   Va siendo hora de cambiar de look... o no... no sé... ehm... joer... uf... qué complicado todo...




   P.D: sólo hace un mes que me corté el pelo.
   P.P.D: nunca estoy conforme.
   P.P.P.D: ay Thor mío, échame un cable (pero pelao no, eh...)


domingo, 23 de junio de 2019

Graduaciones por doquier. Graduaciones everywhere




Yo no me gradué
cuando terminé el parvulario.
(qué triste)

Tampoco cuando terminé la EGB.
(y eso que saqué buenas notas)

En BUP... menos.
(...)

Cuando acabé COU
hicieron una ceremonia de graduación
en la que fui olvidada,
se les olvidó nombrarme.
(esto sí que fue realmente triste,
tener que subir a decir a la mesa de profesores
que se habían olvidado de mí)

¿Por qué digo todo esto?
(porque sí, porque me apetece)

Porque hoy en día,
los niños de la guardería se gradúan;
los que acaban su etapa en Infantil
también se gradúan;
cuando finaliza la primaria también;
al finalizar la ESO también,
y al acabar Bachiller igual.
(cinco graduaciones
antes de entrar a la universidad...
o cuatro si no han ido a guardería)

Graduaciones por doquier.
Graduaciones everywhere.

¿Por qué los niños de ahora
tienen tantas graduaciones
y yo no tuve ninguna?

¿Es más importante ahora que antes
terminar una etapa escolar
y pasar a la siguiente?

Y ojo,
que no estoy criticando,
(o sí)
sólo lo comento,
(que lo sepáis)
que no lo veo normal.

Graduaciones por doquier.
Graduaciones everywhere.

Las únicas graduaciones 
que yo había visto hasta entonces,
sólo las había visto
en la películas americanas.



Americanizándonos.

Yo me americanizo.
Tú te americanizas.
Él/ella se americaniza.
Nosotros/as nos americanizamos.
Vosotros/as os americanizáis. 
Ellos/as se americanizan.

Graduaciones por doquier.
Graduaciones everywhere.



miércoles, 17 de abril de 2019

Otro post vendrá


   ¿Qué escribir cuando no tienes nada que escribir?

(Pues a ver, escribe cualquier cosa, que contar tonterías siempre se te ha dado muy bien ¿O es que se te ha ido la inspiración?)

   ¿Qué decir cuando no tienes nada que decir?

(Lo que hay que leer... ... ... ...  ¡Pero qué negativa estás! ¡Con lo que te gusta a ti decir cosas! ¡Y lo que te gusta que las demás y los demás las lean! ¿Verdad que te sientes bien solo con eso? ¡Estás para que te reciclen!)

   ¿Qué contar cuando no tienes nada que contar?

(A ver, pues lo que cuentas siempre por aquí ¿Es que no te ha pasado nada nuevo? ¿Algo divertido? ¿Algo que se pueda contar con una anécdota a tu manera? ¿No te ha cagado un pájaro (eso ya lo contaste... aquí) o te ha dado una patada un sofá o te has pegado un resbalón que casi te partes el occipucio? ¿En serio? ¿Tanto tiempo sin escribir aquí y no te ha pasado nada? ¡No me lo creo!)

   ¿Qué vas a compartir cuando no tienes nada que compartir?

(Puedes compartir lo complicado que es a veces compartir, que las lectoras y los lectores sepan que expresar lo que sientes o lo que necesitas sacar de tus adentros no siempre es fácil, que detrás de cuatro letras escritas hay una experiencia vivida deseando ser contada de la mejor manera posible, de una forma amena y divertida para que te vuelvan a leer y piensen "esta chica está como una cabra", para que estén deseando que saques el siguiente post ¿Pero si la inspiración no llega o no vives nada interesante? ¡Te lo inventas! O no, mejor no te lo inventes, sé lo más sincera posible en todos tus posts, como vienes haciendo hasta ahora. ¿Que no te ha pasado nada? ¡No te preocupes! Dónt worry, be happy!)





Otro post vendrá.

   P.D: ¿Por qué ha respondido la voz de mi conciencia en este post? Si yo lo iba a dejar en cuatro simples preguntas... Ya sé que hubiese sido el post más insulso de la historia de mi blog, pero no ha podido callarse mi yo interno... 

   



miércoles, 21 de marzo de 2018

Un retiro en la bóveda de un banco


   La verdad es que no sé cómo empezar esto. Diría cien mil cosas (o más, que no me gusta exagerar) de miles de millones de formas, pero escribir posts agota (ehm... es metafórico).

   ¿Me pasará algo interesante hoy? ¿Tendré un sueño extraño? ¿Se me ocurrirá algo fuera de lo normal que necesite compartir con vosotr@s?

   Hay personas que escriben diariamente en sus blogs y pueden hablar absolutamente de todo lo que se les ocurra. Pueden tener seguidores y puede haber gente a la que no le agrade o que se canse de leer lo que comparten. ¿Estás obligado a leer lo que los demás escriben? No. Nadie, absolutamente nadie tiene que leer algo que no le apetezca leer, la voluntad de leer es libre.

   L@s que me habéis leído en una o varias ocasiones (gracias por hacerlo), sabréis que mi blog no es diario, es ocasional. No escribo recetas de cocina (aunque podría compartir alguna), ni consejos de jardinería (...esto va a ser que no se me da muy bien...), tampoco cuento a diario cómo me visto o me dejo de vestir (no soy influencer), no soy una guía turística... Escribo sobre mí y mis tonterías.

   Llegados hasta aquí ¿Te apetece seguir leyendo?

   Si la respuesta es no, tienes el maravilloso mundo de Internet delante de tus ojos y navegar por donde quieras a lo largo y ancho de la red. Si la respuesta es sí, sigue leyendo.

   Hace unas semanas alguien leyó uno de los post antiguos que decidí compartir en una red social. Quizás ni siquiera lo leyó, puede que viera el título y decidiera opinar sin haber leído. Eso sólo lo sabe él, y repito lo que ya dije antes, nadie está obligado a leer nada que no quiera leer. Decidió dejarme un mensaje:

"Si, me gustaria que hicieras un viaje astral a la boveda de un banco, para hacer un pequeno retiro"
(Copiado y pegado literal, con sus pequeñas faltas de ortografía y demás)

   ¿Cómo pensáis que fue mi reacción al leerlo? Pues veréis. Al principio me hizo gracia, pero luego empecé a darle vueltas (se puso mi cabeza en modo centrifugadora ON). Empecé a pensar que quizás mis tonterías eran demasiado tontas y no merecía la pena ni que fuesen contadas. Pensé que la gente se permite el lujo de opinar sin conocer. Si a esa persona le resulto una petarda por contar cosas como esas... pues he de decir que sí, que soy una petarda, que me pasan cosas que hay veces que merecen ser contadas, que me gusta contarlas, me gusta escribir sobre ellas, porque no quiero que se me olviden y de vez en cuando lo miro y me río, porque si no fuera porque las escribo aquí, muchas se me hubiesen olvidado.

   Se lo conté a un grupo de amigos, le quitaron importancia al asunto e hicieron que no le diese más vueltas, pero también me recomendaron que lo contara, y aquí estoy, os lo cuento desde esa maravillosa bóveda madrileña que tod@s conocéis.




(Es que he aprovechado para subir y hacer ese pequeño retiro, y lo mío me ha costado eh...)

   En resumen, ¿Te apetece leer un blog? Léelo. ¿Te ríes y te gusta? ¡Compártelo! ¿Ves que descubres un blog y que no te interesa? ¡Pues a otra cosa mariposa!



 
   Mientras llega la siguiente reflexión o locura o tontería... sed buen@s... o no...


(21/03/18)


miércoles, 2 de noviembre de 2016

El principio del Infierno


   Tal día como hoy hace justamente un año empezó el principio del infierno. Anonadados os habréis quedado por lo que acabo de decir (la verdad es que ha quedado un poco tétrico), pero cierto es que el 2 de noviembre de 2015 comenzó una nueva etapa en mi vida, pero una etapa que sabía yo que no iba a ser buena, y os cuento cómo empezó todo (tomad asiento y poneos cómodos).

   Empezó abril de 2015 y mi cuerpo empezó a sufrir de una manera extraña. Yo hacía vida normal, comía lo de siempre (he de decir que suelo comer equilibradamente sin excesos, no como fritos ni alimentos rebozados, ni bollería industrial (joooo, con lo rica que está), aunque sí me doy el lujo de comer alguna vez patatas fritas (es que sería un pecado capital no comerlas)), bebía lo de siempre, entraba y salía como siempre lo había hecho... pero mi cuerpo había empezado a cambiar.

   De la noche a la mañana, las yemas de mis dedos comenzaron a pelarse (¿.....?). Era vergonzante y a la vez doloroso. Empezaron pelándose los dedos gordos y se fue extendiendo al resto de dedos de las manos. Tuve hasta cuatro capas de piel a la vez en un mismo dedo, y la última era extremadamente dolorosa. Me daba vergüenza que se me vieran las manos, no podía tocar cosas húmedas porque se reblandecían, me duchaba lo más rápido que podía para que las manos estuvieran el menor tiempo mojadas. Me echaba cremas hidratantes de aloe vera, nutritivas, e incluso vaselina para ver si poco a poco eso empezaba a estar como siempre. Pero no... Ese no fue el único problema.

   Con el problema de las yemas de los dedos vino un problema en el aparato digestivo (... uffffff... ) que no podéis imaginar lo mal que viví con ello. Desayunaba mi tostada con aceite de oliva virgen extra y mi vaso frío de leche desnatada cada mañana. A los veinte minutos de haber terminado de desayunar tenía que ir al baño (ya imagináis a qué iba... me parece que no hace falta entrar en tanto detalle porque iba a hacer lo que todos pensáis, c***r)), pero no terminaba ahí. Se me cerró el estómago, se me fue el apetito (pero tenía que comer), y a mediodía comía lo que podía de lo que había en el plato. Veinte minutos después tenía que volver al baño. Me pasaba las tardes enteras con fuertes aerofagias (que no salía propulsada de milagro)... Y llegaba la cena (que ya se convertía en un trauma tener que alimentarme). Cenaba lo que podía y como siempre, a los veinte minutos (clavados) tenía que ir al baño.

   ¿Os cuento cómo era lo que echaba cuando iba al baño? ("... que lo cuente, que lo cuente, que lo cuente..." estaréis pensando...) Mejor que no, pero ya os cuento que un aspecto normal no tenía (daba mucha impresión y mucho asquete).

   Con este episodio de dedos pelados y problemas gastrointestinales me pasé dos meses enteros, abril y mayo de 2015 (se me hizo más largo que un día sin pan).

   Asistí a la boda de unos familiares en abril y todo mi miedo estaba puesto en la cena, en si mi cuerpo aguantaría, si podría cenar algo, si tendría que salir corriendo al baño... Recuerdo que no cené todo lo que me pusieron pero mi cuerpo me respetó esa noche (menos mal, porque con el vestido largo, las medias... un follón, vamos...).

   Fui al médico, le enseñé mis dedos y le conté mi problema. Me hicieron análisis de sangre y una ecografía abdominal, y salió todo bien (excepto el nivel en sangre de leucocitos, que estaba un poco alto (y no soy médica, pero tengo entendido que eso es señal de que hay infección en algún sitio del organismo)). Poco a poco, mis dedos empezaron a normalizarse y mi cuerpo volvió a ser "el de siempre". Digo "el de siempre" porque tras este episodio bimensual de malestar, perdí peso, así que me recuperé pero terminé con unos pocos kilos menos (no hay mal que por bien no venga).

   Cuando ya pensaba que me había recuperado, apareció otro problema: una caída excesiva de pelo. Empecé a perder pelo en el mes de julio, sólo un mes y pico después de haberme curado. Pues bien, empecé a perder y a perder pelo de una manera escandalosa. Cada vez que me lavaba la cabeza eso parecía un infierno, tener que peinarme ya se estaba convirtiendo en un trauma por la cantidad de pelo que se me caía. Caminaba por la calle y mi melena rizada se veía transparente en la sombra. "Hasta aquí hemos llegado, esto no puede seguir así". ¿Qué podía hacer? ¿Cortándome el pelo se acabaría el problema? Ante la duda, fui a la peluquería. Me corté el pelo y me lo dejaron de largo a la altura de los hombros. Y se seguía cayendo y cayendo y cayendo...

   Volví al médico. Le conté el tiempo que llevaba con esa caída tan excesiva de pelo y me recomendó unas vitaminas, pero debía empezar a tomarlas cuando empezase a hacer frío (y seguíamos en verano... lo veía taaaaaaan lejano el frío...). Las compré y las guardé.

   Viendo que el corte de pelo no había servido de nada y que mi melenita seguía viéndose pobre, decidí cortarlo un poco más. Fui el 2 de noviembre a la peluquería y le conté a mi peluquera de toda la vida qué tipo de corte quería, no quería cortes raros ni asimétricos, quería un corte de pelo cortito, que se me viera el cuello, pero que no me dejara sin rizos. Empezó a cortarme y me pidió que confiara en ella (no fue difícil hacerlo, pues me había puesto en sus manos muchísimas veces durante muchísimos años) y lo hice, pero el resultado no fue lo que yo esperaba: me hizo el corte de pelo que ella quiso (la había dejado hacerlo muchas veces), asimétrico, justo lo que yo no quería. "Está muy bonito" me dijo, y yo me vi en el espejo y pensé: "bonito ahora que está peinado de peluquería... ya veremos cuando me lo apañe yo...". Y por supuesto, llegó el momento de tener que apañármelo yo. ¿Qué pasó? Que no me veía, que parecía un champiñón, la princesa Leia de Star Wars, y empecé a sentir ansiedad (...esa sensación de mirarte en el espejo y no reconocerte...). Llamé a la peluquería y pedí por favor que me arreglasen esto, que no me veía con ese corte de pelo. Volví el día 6 (cuatro días después del corte "a lo champiñón") y me volvió a cortar el pelo... pero no podéis imaginar qué corte de pelo... me dejaron como a Halle Berry en "007: Muere otro día". Sin rizos. Ese corte de pelo ya no tenía arreglo posible... Mis rizos...

   He dicho al principio que el 2 de noviembre empezó el principio del infierno. Podría haber empezado en abril, pero no, empezó el 6 de noviembre con el segundo corte de pelo, porque cuatro días después me hicieron el peor de los cortes de pelo que he tenido. Porque, desde entonces, han sido unos meses muy malos, unos meses en los que me miraba en el espejo y no me reconocía, un tiempo que ha pasado tan despacio que pensaba que mi pelo no iba a crecer nunca. Todos me decían que estaba muy guapa y que parecía más joven, pero yo no estaba a gusto, ya que el corte de pelo que tenía no lo había elegido yo, sino la peluquera (y ojo, que la quiero mucho, pero ese día no acertó con el corte de pelo que yo buscaba).


   Si algo he aprendido de esto, es que el pelo no deja de caerse ni sale más fuerte si lo cortas, porque el pelo no tiene terminaciones nerviosas y la raíz no se entera de si has cortado la punta o no.

   La caída de pelo se frenó, pero ya no sé si fue por las vitaminas o porque ya tocaba que dejara de caerse, que bastante había sufrido mi cuerpo ya.

   Consejo: tened siempre muy claro el corte de pelo que queráis haceros cuando vayáis a la peluquería, y no os lo cortéis pensando que va a salir más fuerte, mi propia experiencia no me ha afirmado esa creencia.




(02/11/16)

sábado, 30 de abril de 2016

El Ente debajo de la escalera


   ¿Tienes miedo?
¿Hay cosas que te asustan?
¿Crees en lo paranormal?
¿Tienes imaginación para dar y regalar?


   ¿Tienes trastero en tu casa? Si lo tienes… ¿Tienes que abrir una tenebrosa puerta para bajar a un lugar frío, oscuro, húmedo y con escaleras metálicas huecas? Teme entonces… porque ahí puede estar (oh oh........)… ¿Que quién puede estar? (...os estaréis preguntando...) El Ente (¿quién?), el Ente que se encuentra debajo de todas las escaleras (¡eso suena muy requetefatal!). No lo ves (ni queráis verlo, ni tan siquiera sentirlo...), pero está ahí (no lo dudéis), y está esperando a que termines de buscar cosas en tu trastero, que apagues las luces y que empieces a subir por las escaleras metálicas huecas para ver unos ojos brillantes y una mano que se alarga para agarrarte el tobillo (¿quéeeeeeeeeeeeeeeeeee?).


   ¡Muahahahahahahahahahaaaaaa! ¡No es real! ¡Claro que no es real! ¡Pero tu miedo sí! ¡Porque la imaginación es muy potente, no tiene límites y se puede crear el miedo tan grande como tu mente quiera! ¡Y aunque no sea real, sales del trastero lo más deprisa que puedas, no vaya a ser que algo te agarre el tobillo y no veas más la luz del día! 



   No me digáis que no os habéis imaginado alguna vez esto (estaríais mintiendo si dijerais que no)... Y seguro que también estáis pensando... ¿Qué hace esta loca contando esto? ¿A qué cuento viene? ¿Y esta paranoia tan tonta? Jijijijijijijijijijijijiji... Pues simplemente lo cuento porque sí, porque mi imaginación en ese sentido es potente, porque no me gusta bajar sola al trastero, porque subir las escaleras se me hace interminable, porque pienso que algún día me voy a tropezar subiendo de lo rápido que lo hago cuando voy sola, porque me imagino los ojos brillantes y algo agarrándome el tobillo, me imagino gritando y no saliendo de allí..... Pero es eso, mi imaginación, mi miedo imaginario...

   Y a vosotr@s ¿Qué os da miedo? 




(01/05/16)


lunes, 14 de diciembre de 2015

Ya soy mayor


   Piensas que te haces mayor cuando, aun siendo niña, consigues vestirte tú sola, cuando consigues hacerte la lazada en el zapato, cuando ya te enjabonas sola o te lavas la cabeza sin ayuda, cuando bajas sola a comprar el pan o tu madre te manda al mercado, cuando te dejan cruzar la calle, cuando vas sola al colegio, cuando te hacen tu primer juego de llaves... cuando te dejan delinear por primera vez la línea de agua de los ojos o te permiten llevar un poco de gloss en los labios y te pones unos bajitos tacones... Podría seguir poniendo miles de ejemplos... ¿Pero sabéis qué? Que no hay una edad concreta en la que ya tienes que ser mayor. No, no es la edad, son los hechos.

   ¿Sabéis por qué estoy diciendo todo esto? Porque yo me hice mayor el jueves pasado (10/12/15). He vivido en mis 37 años muchas menos cosas de las que me hubiese gustado vivir, pero aún tengo muchos años por delante (aunque ya me haya hecho mayor). He tenido acontecimientos maravillosos a lo largo de estos años (no os voy a decir cuales, imaginad, no os lo voy a dar todo hecho...) y otros tan dolorosos que sería mejor que la memoria los olvidara, pero han formado parte de mi vida y estarán siempre ahí. 

   Hacía varias semanas que no escribía nada por aquí. No me pasa nada interesante, ni nada especial que sea digno de mención. Tampoco mi mente ha fantaseado con tonterías para haber podido contarlas (la he tenido ocupada por otros asuntos que tampoco os voy a contar, es que hoy me apetece contar las cosas a medias... ea...), en definitiva, mi mente no está pasando tampoco por su mejor momento. Y la verdad es que me gusta mucho escribir aquí, y también me gusta que me leáis, es algo que me llena de orgullo y satisfacción (y ahora más, que me he hecho mayor).

   Creo que voy a aprovechar ya este post (que no sé si será el último de este año o vendrá otro antes de que acabe 2015) para desearos a todos unas Felices Fiestas y un Feliz Año Nuevo 2016. Deseo para todos mucha salud, mucho amor y sobretodo trabajo, trabajo para todos (me incluyo). 

   Bueno, voy a ir terminando este post, no sin antes deciros porqué me hice mayor el jueves pasado ("¡ya estabas tardando! ¡pesada! ¡déjate de florituras y suéltalo ya!" estaréis pensando...): pues veréis, me hice mayor porque... ¡fui sola al ambulatorio a hacerme un análisis de sangre!.

   Ya soy mayor, fui solita... ¡Impresionante!

   Nos vemos en el siguiente post. Mientras tanto... sed buen@s... o no...




(14/12/15)

lunes, 15 de diciembre de 2014

Un premio no disfrutado ¡por huevona!

 
   Esto es lo que pasa cuando se deja de mirar el email durante dos días.

   Resulta que concursé en un programa de radio para ganarme dos entradas de cine y acudir al preestreno de 'TRASH, LADRONES DE ESPERANZA' (pensando que no me iba a tocar ni nada, que participé por si 'sonaba la flauta', que participarían cientos de personas y precisamente me iba a tocar a mí... imposible...). Acabo de ver el email en el que me comunicaban que era una de las personas afortunadas que iban a acudir al preestreno (¡Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen! ¡Me ha tocado! ¡Me ha tocado!). Fue ayer (¿Cómo? ¿Qué? ¿Perdona? ¿Ein? ¿En serio? ¿Me ha tocado y me he enterado tarde?...). Lo he visto hoy (¡Manda huevos!). Me lo he perdido (¡Por huevona!).

   Tengo una rabia grandísima, pero es lo que hay.

   Ahora me jodo y me aguanto. ¡Ea!




(21/11/14)

Reflexiones delante de un kiosco de prensa


   "Me aburre tanto guarro con el churro de barro que jadea como un perro viendo porno bizarro", es una frase de una canción de Virginia Rodrigo (http://www.virginiarodrigo.com/); me vino ayer por la tarde a la cabeza cuando vi a dos tíos salidos babeando y relamiéndose frente a la foto de la portada de Interviú en un kiosko. Si hubiesen sido dibujos animados, los ojos se les hubiesen salido unos centímetros de sus órbitas, las bocas hubiesen llegado al suelo, las lenguas hubiesen hecho movimientos como un matasuegras, hubiesen volado como pájaros en celo...

   Me dieron asco, se me ha notado, ¿verdad?




(30/05/14)

Entrada destacada

Un retiro en la bóveda de un banco

   La verdad es que no sé cómo empezar esto. Diría cien mil cosas ( o más, que no me gusta exagerar ) de miles de millones de formas, pero...