lunes, 16 de marzo de 2015

Una oreja en el ventilador (16/03/15)

 
   Después de unos días de buen tiempo parece que está empezando a hacer fresquillo, ¿Verdad? Qué pesadez de invierno, a ver si acaba ya...

   Pensando un poquito en lo que ha sido y es mi vida, hace unos días me acordé de cuál pudo ser mi primer viaje astral, y no pude evitar poner una sonrisa al recordarlo.

   Yo era una niña, tendría seis o siete años, a lo mejor alguno menos, no lo recuerdo con exactitud, y estaba con mis padres y mi hermana en casa de mis abuelos. Era verano, hacía calor, y mis abuelos tenían un pequeño ventilador para poder refrescar un poquito el ambiente (que en casa de mis abuelos daba mucho el sol y se calentaba bastante). Toda mi curiosidad era acercarme al aparato en cuestión (nací curiosa, qué le vamos a hacer...), verlo de cerca, sentir la corriente (tenía poca potencia, la verdad), oírlo (...), poner la mano por delante para sentir el aire saliendo... oírlo (...)... ver la luz roja que se encendía al ponerlo en marcha, oírlo (...)... pero oírlo de cerca (.........)... ¿Y qué hizo la pequeña Inma? ¡Pues oírlo! ¡Acercar la oreja al ventilador para oírlo! ¿Y qué hizo el ventilador? ¡CRASH! ¡Arrancar de cuajo el pendiente de la pequeña Inma dejándolo espachurrado de por vida y ponerle la oreja como un tomate kumato! (¡OUCH!)

   No hubo sangre, no recuerdo si hubo o no derramamiento de lágrimas (es probable que sí, porque siempre he sido y soy de lágrima fácil), pero nunca volví a acercar la oreja al ventilador.

   Ya dice el refrán "La curiosidad mató al gato". A mí no me mató, pero me avisó de que no fuera tan curiosa. ¿Os ha pasado algo tan absurdo como esto alguna vez? Me encantaría que me lo contarais debajo en los comentarios.

   Más adelante os contaré otro viaje astral de mi pasado. Hasta entonces, manteneos a la espera y sed buenos... o no...

   Tocaremos madera para que no llueva...............................