lunes, 14 de diciembre de 2015

Ya soy mayor (14/12/15)


   Piensas que te haces mayor cuando, aun siendo niña, consigues vestirte tú sola, cuando consigues hacerte la lazada en el zapato, cuando ya te enjabonas sola o te lavas la cabeza sin ayuda, cuando bajas sola a comprar el pan o tu madre te manda al mercado, cuando te dejan cruzar la calle, cuando vas sola al colegio, cuando te hacen tu primer juego de llaves... cuando te dejan delinear por primera vez la línea de agua de los ojos o te permiten llevar un poco de gloss en los labios y te pones unos bajitos tacones... Podría seguir poniendo miles de ejemplos... ¿Pero sabéis qué? Que no hay una edad concreta en la que ya tienes que ser mayor. No, no es la edad, son los hechos.

   ¿Sabéis por qué estoy diciendo todo esto? Porque yo me hice mayor el jueves pasado (10/12/15). He vivido en mis 37 años muchas menos cosas de las que me hubiese gustado vivir, pero aún tengo muchos años por delante (aunque ya me haya hecho mayor). He tenido acontecimientos maravillosos a lo largo de estos años (no os voy a decir cuales, imaginad, no os lo voy a dar todo hecho...) y otros tan dolorosos que sería mejor que la memoria los olvidara, pero han formado parte de mi vida y estarán siempre ahí. 

   Hacía varias semanas que no escribía nada por aquí. No me pasa nada interesante, ni nada especial que sea digno de mención. Tampoco mi mente ha fantaseado con tonterías para haber podido contarlas (la he tenido ocupada por otros asuntos que tampoco os voy a contar, es que hoy me apetece contar las cosas a medias... ea...), en definitiva, mi mente no está pasando tampoco por su mejor momento. Y la verdad es que me gusta mucho escribir aquí, y también me gusta que me leáis, es algo que me llena de orgullo y satisfacción (y ahora más, que me he hecho mayor).

   Creo que voy a aprovechar ya este post (que no sé si será el último de este año o vendrá otro antes de que acabe 2015) para desearos a todos unas Felices Fiestas y un Feliz Año Nuevo 2016. Deseo para todos mucha salud, mucho amor y sobretodo trabajo, trabajo para todos (me incluyo). 

   Bueno, voy a ir terminando este post, no sin antes deciros porqué me hice mayor el jueves pasado ("¡ya estabas tardando! ¡pesada! ¡déjate de florituras y suéltalo ya!" estaréis pensando...): pues veréis, me hice mayor porque... ¡fui sola al ambulatorio a hacerme un análisis de sangre!.

   Ya soy mayor, fui solita... ¡Impresionante!

   Nos vemos en el siguiente post. Mientras tanto... sed buen@s... o no...



miércoles, 11 de noviembre de 2015

No hay que salir a montar en bici sin casco (11/11/15)

   
   ¡Ay! ¡No os he contado que ayer vi un atropello!

   Pues subía ayer de Parquesur, eran las 21h aproximadamente, y un muchacho en bicicleta (de unos treinta años) iba cruzando un paso de peatones subido en la bici, un paseo de peatones que hay justo antes de una rotonda (la del caballo de la Avenida del 2 de Mayo), y un coche que no lo vio le dio un golpe al pobre... salió zumbando contra la barandilla. Yo crucé corriendo la carretera para ayudarle. La mujer que conducía también paró corriendo y se bajó del coche, al igual que otro conductor que lo vio. El chico se echaba mano a la cabeza, a la pierna izquierda y a la muñeca del mismo lado. No llevaba casco. El muchacho increpaba a la mujer que estaba cruzando bien por un paso de peatones. La mujer le dijo al muchacho que no lo había visto y que él iba sin luces, que era imposible verlo (y yo pensaba que si hubiera cruzado yo, tampoco me hubiera visto, porque también iba sin luces...)... No parecía que tuviera nada roto, pero aún así, la mujer le pidió por favor que se montara en su coche para llevarlo al hospital. Doblaron la bici (que era plegable) y se fueron. A todo esto, los coches pitando... Evidentemente, se produjo un atasco.

   Moraleja: No hay que salir a montar en bici sin casco.

   He dicho.



martes, 13 de octubre de 2015

Si es que... lo que no me pase a mí... (13/10/15)

  
   Llegar al hospital después de comer, tener que subir a la segunda planta con el estómago lleno, pensar "pues me subo en ascensor, que parece que voy como si me hubiera comido un toro" (siempre subo y bajo andando por las escaleras), ver cómo se abren las puertas del ascensor delante de tí. VACÍO. "¡GENIAL!", dar unos pasos y entrar como si fuese el clonador de "Tu cara me suena", darle al 2, sentir que las puertas se cierran, darte la vuelta, y tras la apertura de las puertas salir decidida a seguir haciendo mi cometido dejando espacio a la gente que estaba esperando para entrar, quedarte perdida porque ves que no reconoces el pasillo que ves como el pasillo al que te ibas a dirigir, piensas "¿dónde coño estoy?", y compruebas que estás en la planta baja (¿ein?), que el ascensor no se ha movido de su sitio, que te han abierto las puertas y que has salido como una tonta tan orgullosa pensando que estabas ya en la 2ª planta (¡ouch!), resignarte y acercarte al pie de las escaleras. Mirar hacia arriba. ¿¡PIES PARA QUÉ OS QUIERO!? ¡IIIIIIIIIIIIIIINMA PA'RRIBA!

   Si es que... lo que no me pase a mí...



sábado, 10 de octubre de 2015

[[ +, -, x, / ]] (11/10/15)

 
   Sumar, restar, multiplicar y dividir. Cuatro operaciones matemáticas básicas que aprendemos desde que somos pequeñitos.

   El viernes 9 de octubre salí a comer fuera con mis padres, tres tías y un tío. Bien. Salimos a comer porque estuvimos toda la mañana en el hospital (acababan de operar a un familiar y teníamos prisa porque en un rato nos iban a llamar para visitarlo en la REA y teníamos que comer) y la comida de la cafetería deja mucho que desear, así que decidimos salir a comer a un pequeño bar-restaurante que está en frente del hospital.

   Encontramos un buen menú del día a 7.50€ por persona. Pedimos nuestra comida (yo pedí ensalada con atún de primero, aunque terminé comiéndome el risotto con champiñones que se pidió mi madre en vez de la ensalada, y pechuga de pollo con salsa de piña de segundo (riquísimo)), la degustamos, y pedimos los postres. Mi madre y una tía mía se levantaron de la mesa para volver rápido al hospital y poder ver al familiar recién operado en pleno proceso de recuperación. Mi tía sacó un billete de 20€ y me dijo:

    - Paga lo mío de ahí. - me dijo dándome el billete.

   Mi madre sacó otro billete de 20€, me lo dio y me dijo:

   - Dale el billete a la tía y paga lo de ella, lo de papá, lo tuyo y lo mío de aquí. - por tanto, cogí el billete.

   Ellas se fueron rápido al hospital y allí nos quedamos terminando nuestros postres mi padre, mis otras dos tías, mi tío y yo. Bien.

   - La cuenta cuando pueda, por favor. - le dijo una de mis tías al camarero.

   Sacó una de ellas un billete de 50€ y le dijo al camarero:

   - De aquí se cobra usted dos menús. - el camarero cogió el dinero y se fue a por el cambio. - A la tía se lo pagamos entre todos. - dijo mi tía mirándome. Me saqué entonces el billete de 20€ del bolsillo y le dije que se lo devolviera ella. Lo cogió y se lo guardó.

   - Su cambio, gracias. - le dijo el camarero a mi tía mientras le daba su cambio.

   Estiro yo el brazo.

   - De aquí me cobras tres. -dije yo extendiendo súper orgullosa mi billete de 20€.

   El camarero lo coge, lo mira, le da la vuelta....

   - Es que... falta dinero.


   ...

   - ¡No me diga! ¿Cuánto falta? - le pregunto yo asombrada.

   - 2.50€, tres menús son 22.50€.

   Tiempo de reflexión.

   ...

   - ¡Es verdad! - dije ya después de pensar unos segundos - ¡Papá, saca 2.50€!

   Nos echamos todos a reír.

   - Pues si le digo la verdad, me había quedado tan ancha dándole ese billete...¡incluso esperaba vueltas! - le dije al camarero con entusiasmo.

   - No se preocupe, no pasa nada. - me contestó el camarero sonriendo mientras mi padre le daba el resto del dinero y entraba al bar a cobrarnos.

   Terminamos de pagar y seguíamos pensando... mi madre me había dado 20€ para pagar cuatro menús de 7.50€ y además esperando vueltas... Ella se dio cuenta también camino del hospital y se rieron las dos (mi tía y ella) de lo que había hecho. ¡Ay la mamma mía!

   Un fallo lo tiene cualquiera, eso está claro, pero que uno haga mal unas cuentas y que otro le de la razón... ¡tiene delito! ¡Jajajajajajajajajajaja!

   Me parece a mí que ya sé de quién he heredado yo mi capacidad para hacer mis viajes astrales... jijijijijijijijijiji...



   Que paséis tod@s un buen día... y sed buenos... o no....




 

viernes, 25 de septiembre de 2015

El nuevo Ángel de la Guarda (25/09/15)

 
   No es ninguna heroicidad, pero os voy a contar mi buena obra del día.

   He salido a dar un paseo por el centro de Leganés (que ha hecho una mañana de sol y un calorcito estupendísimo, yo lo llamo veroño (verano+otoño)... jijijijijijijijijiji) y cuando bajaba el puente desde la calle Juan Muñoz hacia San Nicasio, había una señora mayor apoyada en la pared con muy mala cara (pobrecita, todo el mundo la miraba pero nadie se ha acercado a ella, excepto yo). La he preguntado que si se encontraba bien y me ha dicho que no, que se estaba mareando, que no podía avanzar, que se le paraban las piernas. La he tranquilizado, la he agarrado del brazo y hemos empezado a subir despacito otra vez hacia Juan Muñoz para que se sentara en un banco. Sin terminar de subir, bajaban dos vecinos suyos, mayores también.

   - ¿La conocen? - les he preguntado yo.
   - Claro, es amiga nuestra - me han respondido ellos.
   - Está muy mareada.
   - No es la primera vez que le pasa.

   Hemos llegado todos al banco, ella estaba muy nerviosa, se ha echado a llorar. He sacado el abanico porque decía que tenía mucho calor y la he abanicado, la he comprado una botellita de agua (que me han pagado sus amigos luego) y les he preguntado que dónde vivían.

   - En La Fortuna - me han respondido ellos.
   - Ahí han vivido mis abuelos casi toda la vida.
   - ¿En qué calle?
   - ***** *******
   - ¡Como nosotros! ¿En qué número?
   - **
   - ¡Como nosotros! - me dice la mujer - Soy ******, vivo en el bajo.
   - Me llamo Inma, soy sobrina de *******
   - La mujer del pelo blanco del segundo...- le dice la mujer a sus vecinos.
   - -  y le digo - pues ya le preguntaré a mi tía por usted.
   - Si yo vivo ahí pero como si no viviera..... - me respondió con una sonrisa..

   Después de unos minutos, se ha empezado a encontrar mejor, me ha dado las gracias por todo, sus vecinos igual, y se han cogido un taxi porque se les había escapado el autobús que les llevaba a sus casas.

   Cuando he llegado a mi casa, se lo cuento todo a mi madre y me dice "sé quien es, es un poco bicha; hay que contárselo a la tía"... y también me ha dicho "pareces el ángel de la guarda de la gente de la calle" (anonadada me ha dejado).

   Yo he visto a una señora que necesitaba ayuda y me he acercado, no sabía si era mala, si era buena, si conocía o no a alguien de mi familia... era una señora mayor muy nerviosa, mareada e indefensa que casi no se sostenía en pie. Ahora sé que es un poco bicha, pero nadie es perfecto y todos necesitamos ser ayudados en algún momento de nuestras vidas.

   Este ha sido un viaje astral diferente, así que entre viaje y viaje... Sed buen@s..... o no..........

   (La Fortuna es un barrio de Leganés (Madrid))
   (Los **** guardan datos que no son de vital relevancia para la historia.... jijijijijijijijiji)





domingo, 13 de septiembre de 2015

Mi 11-S particular (13/09/15)

 
   Voy a contar por aquí un 11-S muy particular que tuve hace justo 14 años (anda que no ha llovido "ni ná"...).

   En septiembre de 2001, yo llevaba trabajando dos meses en una ya desaparecida cadena de supermercados. Tenía una jornada laboral de cuatro horas, de 17h a 21h de lunes a sábado. La nave en la que yo trabajaba tenía las oficinas en la planta de arriba y el supermercado estaba abajo. Los vestuarios en los que nos cambiábamos mis compañer@s y yo de ropa estaban arriba también (no eran mixtos eh... que teníamos uno las chicas y otro los chicos).

   El 11 de septiembre de 2001, como todos sabemos, a eso de las 15h aproximadamente, un avión se estrellaba en una de las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, lo estábamos viendo mi padre y yo en el telediario (alucinando no, lo siguiente....), y poco después vimos cómo se estrellaba en directo otro avión en la otra torre. Un horror indescriptible. Ya habíamos comido y estaba a punto de salir hacia el trabajo. El atentado era lo más comentado en la calle, todo el mundo hablaba de ello, estaba en boca de todos. Nos tuvieron a todos pendientes de lo que pasaba en ese lado del mundo ese día. Cuando llegué al trabajo, los vigilantes de seguridad comentaban entre ellos lo ocurrido, los clientes igual... evidentemente, no se podía hablar en esos momentos de otra cosa. Yo subí como cada día al vestuario a cambiarme de ropa y al abrir la puerta, salió un muchacho que yo no terminaba de reconocer como compañero de trabajo, con su ropa de calle, su mochila, su casco llamativo de moto... Me di la vuelta y miré cómo se iba (no estaba bueno, simplemente lo miré porque me extrañó no conocerlo y que saliera de ahí, del vestuario de las chicas). Al entrar en el vestuario vi que había tres taquillas abiertas que habían sido forzadas (Oh oh!). Pensé: "hostias, este acaba de robar", y también pensé que yo era la que menos tiempo llevaba trabajando allí y que podrían sospechar de mí (Oh my Thor!). Entonces, sin cambiarme de ropa, bajé y conté lo ocurrido a mi encargado y a los vigilantes de seguridad. No se lo podían creer. Pero lo más curioso fue que, cuando describí al muchacho, el vigilante de seguridad me dijo sorprendido: "¡Pero si ese acaba de hacer una entrevista! ¿Cómo se puede ser tan gilipollas? ¡Haces una entrevista de trabajo, tienen todos tus datos y entras a robar! ¡Payaso!" y se echó a reír....

   Mi encargado me dio las gracias por haber contado lo ocurrido, y los vigilantes de seguridad me preguntaron que si reconocería al muchacho en la foto del currículum, dije que sí, así que ese día tardé en empezar a trabajar (no hay mal que por bien no venga... jijijijiji). Entré en las oficinas y me enseñaron el currículum del último entrevistado, y efectivamente era él. La persona que le entrevistó también se fijó en el casco de moto llamativo que llevaba (no había dudas pues, hablábamos del mismo gilipollas). Llamaron a la policía y me preguntaron que si iría a reconocerlo cuando lo cogieran (glup!), que el chaval seguro no habría llegado muy lejos aún, y dije que sí (.................), así que me monté en el coche de los vigilantes y pusimos rumbo a comisaría para denunciarlo. De camino, llamaron al vigilante y le dijeron que habían cogido al chaval y había entregado lo que había quitado, que estaba arrepentido, así que dimos media vuelta y volvimos al trabajo (toda nuestra conversación en el coche fue lo ocurrido en Nueva York...).

   El tema se quedó así, nunca tuve que denunciar lo visto, no volví a ver al chaval, evidentemente no le contrataron, mis compañeras recuperaron lo que había sido robado........ Yo quedé libre de toda sospecha....... Y mientras, en el otro lado del mundo, dos torres se hundían falleciendo así miles de personas.

   Este ha sido un viaje astral distinto a los que yo suelo hacer, pero tenía ganas de contarlo.

   Sed buen@s... o no....



jueves, 13 de agosto de 2015

No te vayas todavía, no te vayas por favor (13/08/15)


 "Algo se muere en el alma cuando un amigo se va.
    Cuando un amigo se va, algo se muere en el alma, cuando un amigo se va,
    algo se muere en el alma cuando un amigo se va..."


   Así es la letra de la fantástica canción de Ecos del Rocío, y así me siento yo, pues he perdido algo muy importante. Algo que ha estado conmigo desde hace muchos años. Algo que me ha acompañado en muchos momentos de mi vida, tanto buenos como malos, de día y de noche, en las cuatro estaciones del año, siempre conmigo. Éramos inseparables, parecíamos un solo ser. Llevábamos tres años muy intensivos, tres años juntas a todas horas, yo no salía sin ella. Había veces que pesaba, otras veces iba más ligera, pero no podíamos estar la una sin la otra. Ya se veía viejecita, se había oscurecido con el paso de los años, había perdido su brillo y su lustre, pero no me importaba, ella hacía perfectamente su función. Hace un tiempo tuvo un ligero percance que no tardé en solucionar y siguió acompañándome hasta que este martes, 11 de agosto de 2015, no pudo más. Su vida estaba pendiente de dos hilos, dos hilos que controlaban el poco tiempo que le quedaba, y se rompieron. Se rompieron los dos a la vez. 

   Sentí pena, una gran pena terrible. Tantos años conmigo y ahora ya no vamos a vivir más experiencias juntas. La echaré de menos.


" No te vayas todavía, no te vayas por favor,
   no te vayas todavía, que hasta la guitarra mía
   llora cuando dice adiós."




Adiós mochila mía.
Adiós




domingo, 12 de julio de 2015

Hace unos días... (Carrera semi-accidentada para no perder un bus (19/06/15))


       Que te dirijas tranquilamente hacia la parada del autobús que vas a esperar, ver que está casi en la parada y que se te va a escapar, echar a correr para que no se te escape, y que empiece a caerse el pantalón hacia la mitad del culo porque se te ha quedado grande (imaginarte corriendo con los pantalones en los tobillos y caerte de boca porque se te hayan enredado en los pies y miles de millones de móviles grabando tu atropellada acción...), te lo subes rápido y corriendo porque por las horas que son no hay nadie en la calle y no te ha visto nadie... (o eso creo) y terminar de correr hasta llegar a la puerta del autobús sujetándote los pantalones para no dar un espectáculo... ¿genera estrés o no? ¡Jajajajajajajajajajaja! ¡No me he caído porque no he dejado que se me cayesen más los pantalones!

    ¡Ay Thor Thor! 


       

miércoles, 8 de julio de 2015

¡Hola calor! (que no "ola de calor") (08/07/2015)

   
   ¡Hola calor! (que no “ola de calor”) ¡Cuánto tiempo he estado esperándote! ¡Qué largo se me ha hecho el invierno y qué poquito vas a durar! Ahora parece que has llegado para quedarte, y eso me encanta.

¡Viva el verano! ¡Viva el calor!

   Contigo llega la poca ropa por las calles (¡viva!), sombreros, gorras, cremitas para no quemarse (¡muy muy importante!), los pies al aire (y pies de todo tipo, porque madre mía… hay pies que deberían quedarse guardados, pero todos tienen derecho a ser aireados), las melenas recogidas (coletas de caballo, trenzas, moños...), cortes de pelo radicales, los dedos de los pies pintados (los choricillos les llamamos mi hermana y yo), abanicos, pai-pais, las nuevas gafas de sol de moda (sí, hay gente que todos los años se gasta dinero en las gafas de sol de moda, y tendrán tantas como para poner un negocio propio de venta de gafas de sol de otras temporadas...), ventiladores, los aires acondicionados funcionando a tope, gente con flis flis (un spray pulverizador de agua, para quien no lo sepa...), escotes colorados (mucho vinagre y aftersun para calmar las rojeces), cachitas sin camiseta (mmmmmm) luciéndose (grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr) como si la calle fuera un escaparate de culturismo, helados, sorbetes (el de limón es el preferido de mi hermana), polos de hielo con el palo de madera (yuyu me da quien se queda chupándolo después de haberse terminado el polo), copas de helados de colores y sabores de otro planeta (ñam ñam), batidos, refrescos, smoothies (¿por qué se llamarán así?), muchas horas de sol (yiiiiiiiiiiiiiiijaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa), horas de piscina y de playa (quien las tenga cerca), personas mayores que se pasan hoooooooras y horas sentadas en un banco intentando resolver los problemas del país (el congreso los llamo yo), gente tomando el sol como si el tiempo no existiera  vuelta y vuelta asándose como pollos (tienen que terminar con un dolor de cabeza… y es aburridísimo)… .... .... .... Y sobretodo beber agua, muchísima agua.



   Ves en la playa millones de sombrillas de todos los colores y de todos los tamaños, peques jugando en la orilla untadísimos de crema para no quemarse, con su gorro, su cubo, su pala y sus sandalias cangrejeras; señoras y señores de avanzada edad metiéndose con miedo en el agua (no saben que las olas no les van a tirar… pobrecillos…); personas de todas las edades metiéndose despacio al agua, otros metiéndose rápido y corriendo aposta para salpicar a los que se meten despacito (sí, en todas las playas hay de esos....... petardos todos....... jijijijijijijiji.....), que crees que lo han hecho sin querer y lo hacen adrede (… jijijijijijiji... sí, lo sé…); gente jugando con las raquetas de madera y la pelotita (es la única época del año en la que juegan a eso…. ¿será la playa la que invite a jugar a eso? no sé…); el típico “chulo playa” que tiene un cuerpo  “escombro”, un mini bañador (a veces incluso con estampados de leopardo…) y un moreno tostado surrealista antinatural… Mil y una cosas se pueden ver en la playa.

   En la calle hace demasiado calor, ya sea por culpa del asfalto, los medios de transporte, el calor que desprenden los aires acondicionados... Se podría freír un huevo en el suelo. Fijo.

   Estoy deseando irme a la playa.

  ¡Quédate verano! ¡Tarda en irte calor! Pero por favor, ¡Danos un pequeño respiro! ¡Que cualquier día nos va a dar un chungo!


   ¡Me encanta el verano! 
   I love summer!




domingo, 17 de mayo de 2015

¡¡¡Tierra trágame!!! (17/05/15)

 
   Escuchar a Shania Twain me ha animado a contaros lo que me pasó hace unos días (concretamente, el miércoles 6 de mayo).

   He tenido un accidente.

   No me ha pasado nada con el coche (no conduzco, ni me pasó nada en otro coche tampoco); no me he cortado con un cuchillo; no me he caído por la calle, ni por las escaleras (qué dolor, ¿no?), ni en mi casa; no me he caído de la cama; no he vuelto a meter una oreja en el ventilador (con una vez tuve suficiente); no me he dado ningún golpe en la cabeza (no quiero estar más trastornada de lo que ya estoy); no me he torcido un pie, ni dos; tampoco me he dañado ningún brazo, ninguna de las manos; no me he quemado en la cocina, ni con la plancha, ni con el agua caliente, ni con el hielo; tampoco me he caído de la bici ni me ha pillado una moto..... Creo que hay mil y una formas de sufrir un accidente, pero lo que me pasó a mí fue brutal, inesperado, agobiante. Es lo peor que le puede pasar a una persona que va tranquilamente paseando por la calle. Fue un "tierra trágame" en toda regla.

   Como muchas tardes, salí a pasear hacia Parquesur, que desde mi casa son 3.5 km, que ida y vuelta se convierten en 7 km casi diarios (algunos pensaréis que no es mucho, a otros os parecerá una barbaridad, pero a mí ya me parece un paseo militar y se me hace corto). Esa tarde mi madre me dijo que no podía acompañarme y que me fuera yo sola. "No te preocupes" le dije, y cogí mi cazadora, mi mochila, mi móvil y mis gafas de sol y me fui.

   Es un camino con muchos árboles; árboles altísimos llenos de hojas...


   ... en los que no se distingue el cielo a través de ellos. Pasando a la altura de la parada de metro Julián Besteiro, por donde había muchísima gente (personas mayores, madres con niños pequeños, perros, adolescentes, el moreno vendiendo pelis...), iba yo tranquilamente paseando a buen ritmo (porque se trata de caminar a paso rápido, no de relax) cuando sin esperarlo, me cayó desde una rama de uno de los árboles más altos ¡¡¡una pedazo de caca de algún pájaro enorme!!!

   Uf.............
   Uuuuf.......................
   Uuuuuuuf...................................
   Uuuuuuuuuuuuuf...............................................

   ¿Queréis saber cómo me sentí? Pues en esos momentos no sabía qué hacer, estaba paralizada, nerviosísima, estaba manchada entera: el pelo, la esquina de las gafas de sol, la cazadora, la hebilla del cinturón de la cazadora (pufffffff......esto fue lo peor), el pantalón, la zapatilla. Temblando.

   Me acerqué a un banco, me quité la mochila y miré hacia la hebilla. ¡¡¡Thor mío, estaba repleta de mierda y me la tenía que desabrochar para quitármela!!! Así que, con todo el asco del mundo y sin dejar de temblar, como pude me la desabroché. Una parte de la caca cayó al suelo. Al ver mi nerviosismo, una mamá muy amable que estaba con su pequeño por ahí, se acercó y me dio unas toallitas para que me quitara todo lo que pudiera. Qué maja. Me comentó que tenía un poco manchado el pelo. Me quité la cazadora y la metí en una bolsa que llevo siempre en la mochila (menos mal). Me limpié el pantalón todo lo que pude y la zapatilla con las toallitas, pero tenía que verme la cabeza. Al lado del metro hay un bar, y qué majos, me dejaron pasar al baño. Así que temblando aún, con lágrimas casi en los ojos y con la cazadora llena de mierda metida en una bolsa, me volví a mi casa.

   Esa tarde fue un fracaso absoluto de paseo. Llegué a mi casa y metí la cazadora en la lavadora, el pantalón, la camiseta (que no se manchó pero por si acaso), y me fui a la ducha. ¡Qué paseo más corto!

   ¿Habéis visto qué accidente tuve? Para mí fue lo peor, y encontrarme sola creo que me influyó para haberme puesto tan nerviosa como me puse.

    ¿Qué será lo siguiente que me pase?

   Miedo me da....................




miércoles, 8 de abril de 2015

Tic Tac Tic Tac (08/04/15)

   
   El autobús. Ese medio de transporte que tienes que esperar un cierto tiempo para que te lleve a donde quieras que te lleve.

   El autobús. Ese medio de transporte que tiene un comienzo de recorrido y un final.

   El autobús. Esa vuelta grande que te da por lugares que a ti te dan igual pero que entran dentro de su itinerario.

   El autobús. Ese gran medio de transporte al alcance de nuestra mano.

   ¿Por qué os hablo del autobús? Porque ayer (07/04/15) nos pasó a mi madre y a mí una cosa… ¿cómo lo definiría yo? … ¿Graciosa?...  No ¿Surrealista?... Quizás...

   Os hablo de la línea 450 con recorrido Alcorcón-Leganés-Getafe.

   Nos han hablado de un zapatero en Alcorcón muy bueno que te hace zapatos a medida (no os voy a poner el nombre del zapatero ni dónde está porque no me pagan por hacerle publicidad), y mi madre y yo decidimos y a echar un vistacillo.

   ¿Cómo ir? Pues cogiendo la 450 (dirección Alcorcón) y bajándonos en la penúltima parada del recorrido. Fuimos atentas, y llegamos al final… Un mini despiste… El desastre no fue grande, pues las paradas están muy cerca entre ellas y la tienda la localizamos enseguida.

(Lo que pasó en la zapatería es otra historia)

   Tras salir de la tienda, decidimos volver a casa. La parada en la que teníamos que coger el autobús de vuelta era la misma en la que nos habíamos bajado. Termina y empieza en el mismo sitio.

   Pues bien, llegamos a la parada (vacía) y nos sentamos a esperar (tic tac tic tac). Viene un autobús (olé). Se baja la gente y el autobús avanza un poco para descansar. El autobusero se baja, enreda con el móvil, (tic tac tic tac), nosotras nos asomamos, sigue enredando con el móvil, (qué pesado) nosotras sentadas, el autobusero que sube, nos ponemos nosotras de pie, vemos que lejos de la parada cierra las puertas y……………. ¡¡¡SE LARGA!!!.............. ¡¡¡SE LARGA SIN NOSOTRAS!!!…….. PERO… PERO… PERO… PERO… ¡¡¡PERO!!! ¿PERO QUÉ ES ESTO? ¡¡¡DELANTE DE NUESTRAS NARICES!!!

 ¡¡¡OH MY THOR!!!

   Ojipláticas, aturdidas, anonadadas estábamos, no entendíamos nada… ¡nos habían dejado allí!

   De nuevo nos sentamos en la parada, miramos el tiempo de espera al siguiente (tic tac tic tac 13 minutos tic tac tic tac). Vino un autobús de la línea 512…

   - Oiga por favor, ¿sabe si aquí se coge la 450 para ir a Leganés?
   - Sí señora, aquí es
   - Muchas gracias

   Pues nada, nos sentamos… (tic tac tic tac). Otro 512. Un autobús de la línea 2. (veo una nube con forma de elefante) Otro 512. El 450 que no viene. Otro 512 (joder, qué buen servicio tiene). Otro 2 (pero si no hay nubes... paciencia Inma….. relaaaaaaax ooooooooohmmmmmmmmmmm). Y por fin viene otro 450. Para, la gente se baja y avanza un poco para descansar. Y claro, mi madre y yo nos miramos… ¡¡¡a por él!!!

   El conductor abre la puerta:

   - Oiga señor, por favor ¿es aquí donde se coge para ir a Leganés?
   - Sí señora
   - Es que su anterior compañero nos ha dejado tiradas como a una colilla, no se ha puesto en la parada y nos ha dejado aquí.
   - Verá señora, le cuento: el ayuntamiento nos dijo que, al parar tres líneas de autobús en esa parada y siendo comienzo y final de recorrido de esta, nos propuso parar unos  metros más adelante para descansar y coger ahí a la gente, pues los otros autobuses pueden llevar pasajeros minusválidos y pueden necesitar bajar la rampa, entonces nosotros (la línea 450) nos ponemos más adelante para no estorbar.
   - Pues gracias por la información, nos hemos sentido mal porque nos habían dejado tiradas sin entender nada. Gracias.

   Fin de la conversación.

   Por fin, subimos al autobús. ¡A Leganéeeeeeeeeeeeeeeeeeeees!

   ¿Habéis visto qué odisea? ¡¡¡Madre de Thor!!! La que puede liar un autobús…

   Así que ya sabéis, si algún día tenéis que coger la 450 en Alcorcón para volver a Leganés, ésta para unos metros más allá de su parada. Que no os pase como a nosotras. 


   El que avisa no es traidor.




lunes, 16 de marzo de 2015

Una oreja en el ventilador (16/03/15)

 
   Después de unos días de buen tiempo parece que está empezando a hacer fresquillo, ¿Verdad? Qué pesadez de invierno, a ver si acaba ya...

   Pensando un poquito en lo que ha sido y es mi vida, hace unos días me acordé de cuál pudo ser mi primer viaje astral, y no pude evitar poner una sonrisa al recordarlo.

   Yo era una niña, tendría seis o siete años, a lo mejor alguno menos, no lo recuerdo con exactitud, y estaba con mis padres y mi hermana en casa de mis abuelos. Era verano, hacía calor, y mis abuelos tenían un pequeño ventilador para poder refrescar un poquito el ambiente (que en casa de mis abuelos daba mucho el sol y se calentaba bastante). Toda mi curiosidad era acercarme al aparato en cuestión (nací curiosa, qué le vamos a hacer...), verlo de cerca, sentir la corriente (tenía poca potencia, la verdad), oírlo (...), poner la mano por delante para sentir el aire saliendo... oírlo (...)... ver la luz roja que se encendía al ponerlo en marcha, oírlo (...)... pero oírlo de cerca (.........)... ¿Y qué hizo la pequeña Inma? ¡Pues oírlo! ¡Acercar la oreja al ventilador para oírlo! ¿Y qué hizo el ventilador? ¡CRASH! ¡Arrancar de cuajo el pendiente de la pequeña Inma dejándolo espachurrado de por vida y ponerle la oreja como un tomate kumato! (¡OUCH!)

   No hubo sangre, no recuerdo si hubo o no derramamiento de lágrimas (es probable que sí, porque siempre he sido y soy de lágrima fácil), pero nunca volví a acercar la oreja al ventilador.

   Ya dice el refrán "La curiosidad mató al gato". A mí no me mató, pero me avisó de que no fuera tan curiosa. ¿Os ha pasado algo tan absurdo como esto alguna vez? Me encantaría que me lo contarais debajo en los comentarios.

   Más adelante os contaré otro viaje astral de mi pasado. Hasta entonces, manteneos a la espera y sed buenos... o no...

   Tocaremos madera para que no llueva...............................



martes, 24 de febrero de 2015

¿Pero qué se oye en el tren? (24/02/15)

 
   Hora aproximada: 12 p.m
   Lugar: tren de cercanías que hace el recorrido Parla-Alcobendas-San Sebastián de los Reyes
   Día: 23 de Febrero de 2015

   Son la hora, el lugar y el día en el que yo iba en el tren, a dónde iba eso no importa (¿o sí os importa?), lo que importa es lo que estaba ocurriendo en ese tren... en ese vagón... tres asientos más allá del mío...

   Os juro que no me lo podía creer, pero era cierto. De hecho, las pocas personas que había en el vagón también se dieron cuenta. Ese día no iba hablando nadie (y mirad que es raro, porque en el tren se escuchan conversaciones de todo tipo). Algunos escuchaban música, otros leían su ebook, otros jugaban al Candy Crush, otros leían el periódico, incluso me atrevo a decir que alguien roncaba (a esas horas sí, la gente arrastra muuuuuuuuuuuuuucho sueño).

   Yo iba sentada en una mini fila de tres asientos, ni hacia delante ni de espaldas, sino de lado. Justo en la fila de al lado, había un señor escuchando algo con sus cascos (imagino que música); prácticamente nadie más a mi alrededor, excepto... tres asientos más allá (se acerca el momento cumbre.....)... había un señor mayor sentado. Este de la foto (de espaldas): 


   Un señor mayor con su smartphone en la mano. Hasta ahí bien, porque nuestros mayores tienen derecho como todo hijo de vecino a usar las nuevas tecnologías, pero hay que explicarles también que existe un invento llamado cascos que se acoplan a su smartphone y así pueden evitar que los demás se enteren de lo que escuchan o ven. ¿Queréis saber qué se escuchaba en el silencio del vagón?

¡¡¡Gemidos pornos!!!
¡¡¡Sí sí, gemidos!!!
¡¡¡Aquí el señor iba viendo y escuchando a todo volumen porno!!!
¡¡¡Oh my Thor!!!
¡¡¡Verlo para creerlo!!!

   Conclusión: nuestros mayores consumen más porno del que pensamos ¡¡¡pero la próxima con cascos, por favor!!!

   ¡¡¡Oh my Thor!!!







viernes, 6 de febrero de 2015

Hágalo usted, los otros no lo harán (06/02/15)

   
   Estimado viandante en un día de lluvia:

   Me dirijo a usted, sí sí, a usted, ese personaje que sale a la calle con su paraguas un día de lluvia y no se lo aparta un poco para que podamos circular todos en paz y armonía por las aceras de estas nuestras ciudades y de estos nuestros pueblos.

   No voy a especificar sexo ni edad, pues en ese viandante nos hallamos todos. Quiero indicarle que existen varias formas correctas de conducir un paraguas. ¿Quiere saberlas? Lea atentamente:

   1 - Si usted va por la calle y ve que de frente se aproxima otro viandante y que la acera no es muy ancha y ve que sus paraguas van a chocar sí o sí, estire su brazo para elevar el paraguas y que no se choque con el de la persona con la que se va a cruzar. Hágalo usted, la otra persona no lo hará.

   2 - Si se encuentra en la misma situación que antes, otra posibilidad que tiene es la de inclinar un poco su paraguas hacia un lado, ya sea el lado derecho o el izquierdo, como mejor le venga, para que su paraguas no choque con el de la otra persona. Hágalo usted, la otra persona no lo hará.

   3 - Si se encuentra en la situación de enfrentarse a dos viandantes que van juntos con sus paraguas abiertos y no hay mucha posibilidad de poder elevar o inclinar un poco el paraguas, le tocará estirar el brazo hacia arriba y cerrar casi por completo su paraguas (parecerá que lleva un capirote como los de Semana Santa) para poder pasar entre medias de los dos viandantes. Hágalo usted, los otros no lo harán.

   4 - Si se encuentra en la situación de enfrentarse a un tumulto de personas, improvise y utilice cualquiera de las tres técnicas anteriormente indicadas, pero tendrá que maniobrar usted, porque los demás no lo harán.



   ¿Conclusión? La gente va a lo suyo… “Apártate tú si quieres, que yo no lo voy a hacer”, “Prefiero que se rompa su paraguas en vez de el mío”, “La acera es de todos y cada uno ocupa su parte”, “Vas listo si crees que voy a apartar el paraguas para que pases tú”, “Apáñatelas como puedas”……. Pequeños pensamientos de la gente (muchas veces acompañados de miradas que te dejarían fulminado si tuviesen rayos láser), y podría seguir……….

   Un mini pequeño manual de cómo conducir un paraguas, porque los paraguas ¡también se conducen!

….. A más de un@ le quitaría yo el carnet…..


….. (“Ah, pero hay carnet?” “No, pero no estaría mal”)…..






martes, 20 de enero de 2015

De "¡Señoraaaaaaaaaaaaaaa!" a "¡Tía buenaaaaaaaaaaaaaa!" (20/01/15)

 
   Estoy en esa edad (36 años, un mes y dieciséis días) en la que los niños hace siglos que me dicen "¡señora!" (grrrrrrrrrrr), y cada vez que me lo dicen pienso que no soy tan mayor como para que me lo llamen (pero lo hacen, es un hecho).

   Esta mañana de enero, aprovechando que aún había un poco de sol, he salido a andar (hay que mantenerse en forma) bien abrigadita, que como bien dice el refranero "En enero: abrigo, bufanda y sombrero", hace muuuuucho frío y hay que abrigarse bien.

   Cuando salgo a caminar, suelo pasar al lado de un colegio, y hoy justo he pasado en la hora del recreo de los peques. Les he oído gritar a lo lejos "¡señora! ¡señora! ¡el balón! ¡señora!". Se les había salido el balón a la calle. Le gritaban desesperados (como si la vida se les fuese en ello) a una señora que no les ha hecho el mínimo caso (inhumana...... pobrecitos.....). Pero..... me acercaba yo..... y con sus ojitos infantiles me han detectado al momento.

   - ¡Señora! ¡El balón! ¡Señora!

   Les miro.
   Me miran.
   Me señalan el balón.
   Miro al balón.
   Voy hacia él.

   -  ¡Señora! - me dice uno de ellos - ¿sería usted tan amable de cogernos el balón?
   - ¡La otra no nos ha hecho ni caso! - me gritaban los demás.

   - Ya la he visto. - les contesto yo guiñándoles un ojo (aunque iba con gafas de sol y no lo habrán visto) y lanzándoles el balón.

   - ¡Gracias! ¡Qué amable! ¡Muchas gracias! - gritaban ellos.

   - No hay de qué chicos, y la próxima vez tened más cuidado.

   Procedo a continuar mi marcha cuando escucho:

   - ¡Gracias guapaaaa! ¡Macizaaaa! ¡Tía buenaaaa!

   Y yo... ¿Ein? ¡Pero si aún son mocos que no levantan ni tres palmos del suelo y ya están piropeando! Me giro, sonrío, los miro sin pararme y los veo mirándome y saltando diciéndome adiós y tía buena....

   Hoy he pasado de ser Señora a Tía Buena.

   No está mal ¿Verdad?




 

viernes, 9 de enero de 2015

Mil disculpas doña percha (09/01/15)

 
   ¡A las buenas!

   Esta tarde ha sido la primera tarde del año que he salido de compras a ver las rebajas (que no lo son tanto) y poder dar una vuelta (que ha sido difícil porque había más gente que en el metro de Japón en hora punta) por Parquesur (centro comercial del sur de Leganés).

   No he salido a mirar nada en concreto, no tengo expectativas de comprarme nada, más que nada porque no lo necesito, y por capricho no lo voy a hacer porque caprichos puedo permitirme pocos (más bien ninguno).

   He estado mirando jerseys, me apetecía comprarme un jersey, pero es que... no me veo con ninguno, y no me he probado ninguno, simplemente no me gustan los jerseys que veo, no van conmigo, no "me pegan"... y no he comprado ninguno. También he mirado cazadoras vaqueras, pero no quiero una cazadora ya desgastada y rota, la quiero entera, con toda la tela ¿es tan difícil de entender que yo quiera encontrar una cazadora vaquera en condiciones? Y para una que encuentro....... costaba 130€..... ¡Era perfecta! pero era de Tommy Hilfiger, lo cual explica su precio... ¡pero estaba entera joeeeeeeer! (cawentó)....

   No he seguido mirando más....

   Cuando he pasado por la sección de lencería, he ido a echar un vistazo a los sujetadores deportivos (me declaro fan de los sujetadores deportivos), los de la marca Shock Absorber (si no tienes uno, ya estás tardando en probarlo), y he vuelto a comprobar que me gustan todos y que tendría el cajón lleno con uno de cada modelo. Los estaba mirando cuando se ha acercado una pareja y me he retirado un poco para dejarles espacio, he dado un par de pasos hacia atrás y me he chocado con algo blando... "Uy perdón, lo siento", he dicho mientras me daba la vuelta. Pensaba que me había chocado con alguien. Resulta que me he chocado con........ (redoble de tambores tttttttttttrrrrrrrrrrrrrrrrrr.............) ¡Con una percha llena de braguitas de esas que dicen que te suben el culo!



   ¡Le he pedido disculpas a una percha! ¡Vaya tela! Si alguien me ha visto habrá pensado "pobrecita, no está bien"....

   ¿Alguien le ha pedido alguna vez disculpas a una percha? Yo sí. Hoy.

......................................................................................

  ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajaa! ¡Si es que lo que no me pase a mí.......................................!




 

sábado, 3 de enero de 2015

Primer post de este nuestro nuevo año (04/01/15)

 
   Antes de nada, os quiero desear un feliz año nuevo 2015 a tod@s.

   Deseo que este nuevo año traiga de lo bueno lo mejor, que se vaya de todo lo malo lo peor, que se larguen los de arriba y que suban los de abajo. Salud para los míos, salud para los tuyos; trabajo para los míos y para mí, trabajo para los tuyos.

   Que todo el mundo pueda ser un poquito más feliz.

   Deseo seguir en contacto con toda la gente que me quiere y me apoya (gracias), con toda la gente a la que quiero (si os quiero, por algo será), y deseo seguir ayudando a mi gente como he venido haciendo hasta ahora (pero no soy vuestro comodín, ojo, que aunque esté en paro no hace falta aprovecharse tanto de una...)

   He tenido el blog abandonadito unos días, ya sabéis que las fiestas navideñas son muy intensas y que hay que aprovechar el tiempo con la familia y los amigos al máximo, y este año han sido especiales porque he podido disfrutar de la compañía de una gran amiga, una gran persona, mi confidente, mi amiga alicantina (que se vino a pasar unos días a Madrid durante estas fiestas). Qué a gusto he estado con ella cuando he podido verla estos días, qué caminatas tan largas se ha dado la pobre mía por el centro de Madrid, qué risas nos hemos echado (que no somos brujas me han dicho)... Espero que haya estado bien los ratitos que ha pasado conmigo (yo al menos lo he intentado) ... Ojalá estuviésemos más cerca... La echaré de menos hasta que nos volvamos a ver.

   Creo que es el primer post en el que no se me ha escapado ninguna tontería (y ya es raro), me resulta un poco serio y fuera de mi normalidad (¿quién ha dicho que yo sea normal?), pero alguno tenía que ser el primero.....

   Voy a terminarlo dando las gracias (eso ya lo hiciste más arriba Inma, pero no importa) a todas aquellas personas que formáis parte de mi vida, gracias por estar ahí.

   Besos varios, os los repartís como queráis.

   P.D: que os traigan los RR.MM. mucho carbón, que está muy bueno.
   P.P.D: ¿y qué mujer no es bruja?