domingo, 18 de septiembre de 2016

Es 'pa' llorar (18/09/16)


   Se acaba el verano (es 'pa' llorar...). El cielo se nubla (jooooo, nooooooo...), empieza a hacer fresquito (...sniff sniff...) , los pantalones cortos van dejando paso, de momento, a los pantalones pirata (o a las bermudas si eso...). Las camisetas de tirantes y escotes ceden su puesto a las camisetas con manga corta o un poco de manga (grrrrrrrrrrrr....), las sandalias se guardan en el armario para el próximo verano (los piececillos otra vez guardados noooooooo...)  y deja que salgan al aire los zapatos que se usaron en primavera hasta que llegue del todo el frío.

   Empiezas a moquear (clínex, clínex dubidúuuuu), a estornudar (aunque lo de estornudar no he dejado de hacerlo yo en todo el verano), vas notando cosas raras en la garganta (te vas resfriando o simplemente reaparece tu alergia). Los niños han vuelto al cole (es lo que toca...), ya no se les escucha por la mañana en las calles, los quioscos vuelven a sacar todos los primeros fascículos de sus colecciones (yo ya he picado y he comprado uno...)... De vuelta a la normalidad.

   Se acerca el otoño (me voy a llorar...). Se aleja en verano (...y con esto lloro aún más...).



¡Me cago en todo lo que se menea y tiene patas!
¡Quiero que siempre sea verano!
¡Quiero piscina!
¡Quiero playa, que este verano casi no la he olido!
¡No quiero taparme!
¡No quiero sacar la ropa de abrigo!
¡Quiero que siempre haga calor!
¡SOL de verano, no te vayas por favor!
¡Quédate aquí para siempre!

   Triste me hallo. Viviría siempre en verano.



lunes, 12 de septiembre de 2016

¡Un descafeinado por favor! (12/09/16)


   Cuando te vas de viaje, uno de los medios de transporte más cómodos que existe es el tren de alta velocidad, el AVE (llegas en un pestañeo a tu destino), y si vas acompañad@ suelen ocurrir mil y una anécdotas que contar.

   Hace dos domingos, concretamente el día 4 de septiembre (día en el que mis padres celebraban su 40º aniversario de boda), volvía con mi familia de un viaje fugaz a Valencia. Mis padres iban con mi sobrino en un vagón y mi hermana, mi cuñado, mi sobrina, mi prima y yo viajábamos en otro. Si algo le pasa a uno, la risa inmediatamente se contagia y hay risotada colectiva. Os voy a contar algo que me pasó, pero esta vez voy a contarlo de manera diferente. Pedí a mi hermana, a mi cuñado y a mi prima que redactaran ellos lo que me pasó, así que hay tres versiones de lo que ocurrió en unos segundos en el tren:

 
A ver si me acuerdo de todo… jajaja

Momentazo en el AVE Valencia-Madrid el domingo 04-09-16

Viajábamos en los asientos 4w de la clase preferente. Los asientos 4w son aquellos que van enfrentados dos a dos con una mesa en medio. Los asientos negros, de cuero y muy confortables, estaban ocupados por Raúl, Esther, mi hermana, mi bebé y yo.

El viaje era corto, apenas una hora y 40 minutos entre Valencia y Madrid. Parece poco tiempo para hacer una “frikada” (algo incomprensible realizado por algún miembro de la familia, alguna frikada sin sentido), pero no, en una hora y 40 minutos pueden pasar muchas cosas.

Como en la clase preferente del AVE hay catering, estábamos disfrutando de él Raúl, mi hermana y yo mientras Esther, que había comido en McDonalds, cuidaba de mi bebé.

Después de disfrutar de un rico aperitivo (la cantidad que te sirven no permite hablar de “comida”) llega la hora de los cafés.

Mi hermana, muy digna ella, decide que, como se lo dan en el AVE, pues que se lo toma. Es necesario indicar que ni mi hermana ni yo tomamos café, no nos gusta. Pero como era gratis, pues venga, a por él.

El camarero, muy amable, nos pregunta que cómo queremos los cafés. Raúl se lo pide con leche, Esther también con leche, yo más de lo mismo (para que se lo tomara Raúl) y por fin le toca el turno a mi hermana. La conversación fue más o menos así:

n  Camarero: ¿Desea Café?
n  Inma: Sí, descafeinado de sobre
n  Camarero: Es con agua
n  Inma: Sí, de sobre

(Risa generalizada en la mesa)

El camarero le pone una tacita de agua caliente y le entrega el sobre con el café descafeinado.
Cuando el camarero se va, mi hermana, ofuscada, dice…”pero si no me ha puesto leche, me ha puesto agua” (aquí tenemos la “frikada”). Nosotros, entre risas escandalosas le dijimos… “pero si te lo ha dicho”, “te dijo que era con agua y tú insististe en que lo querías de sobre”

Después de reírnos un rato, mi hermana se tragó el orgullo y después de las risas que nos habíamos pasado gracias a su "frikada" terminó tomándose el café, con agua y de sobre.

Y colorín colorado… la “frikada” se ha acabado"

(Esta ha sido la versión de mi hermana)


" Estabamos en el ave y vino el camarero ya a traernos el postre y decidiste pedirte un descafeinado y el chico se confundio y dijo con sobre y con agua en vez de 'de sobre y con agua' y tu lo entendiste como una pregunta para elegir y dijiste con sobre si "

(Esta ha sido la versión de mi prima)


" Un día cualquiera, en un tren cualquiera, en un asiento de clase preferente del coche 1 en la mesa de cuatro, viajaban B, I, M, E y R.

En el momento café tras la comida (creada por los Hermanos Torre y exquisita, por cierto), la buena de I  decidió que iba a tomar un descafeinado porque sí, porque estaba incluido en el menú y muy educadamente se lo pidió al camarero: 'un descafeinado por favor'. El camarero, consciente de que no había disponibilidad de hacer descafeinado de máquina, respondió 'de sobre con agua caliente' a lo que inmediatamente I replicó '¡con agua caliente!' (obviamente, como iba a ser si no el café, pues caliente). Pero ¡ay que error cometió!; se encontró la pobre con una taza de agua hirviendo, un sobre de café descafeinado y una cara de circunstancias cuando finalmente fue consciente de que no había leche, ni se la esperaba... un segundo después la cara de asombro se transformó en una carcajada inacabable (por supuesto correspondida por el auditorio anonadado que la acompañaba) tras ser consciente de que acababa de cometer en público su frikada del día."

(Y esta última ha sido la versión de mi cuñado)


  
   Jijijijijiji... Tres copia-pega de lo que me mandaron los tres... jijijijijiji... Y por cierto, gracias a los tres por haber hecho el esfuerzo de mandármelo... ¡Gracias!

   Sólo puedo añadir a todo esto que el café me sentó mal (si es que era una taza guarrindonga de agua caliente con cuatro polvos de café mal echados), me dio angustia y me estuvo repitiendo el resto del día, pero las risas que nos echamos a mi costa no se pagan ni con todo el oro del mundo...

   ¡Si es que no puedes obligarte a tomarte algo que no te guste aunque sea gratis!