martes, 13 de octubre de 2015

Si es que... lo que no me pase a mí... (13/10/15)

  
   Llegar al hospital después de comer, tener que subir a la segunda planta con el estómago lleno, pensar "pues me subo en ascensor, que parece que voy como si me hubiera comido un toro" (siempre subo y bajo andando por las escaleras), ver cómo se abren las puertas del ascensor delante de tí. VACÍO. "¡GENIAL!", dar unos pasos y entrar como si fuese el clonador de "Tu cara me suena", darle al 2, sentir que las puertas se cierran, darte la vuelta, y tras la apertura de las puertas salir decidida a seguir haciendo mi cometido dejando espacio a la gente que estaba esperando para entrar, quedarte perdida porque ves que no reconoces el pasillo que ves como el pasillo al que te ibas a dirigir, piensas "¿dónde coño estoy?", y compruebas que estás en la planta baja (¿ein?), que el ascensor no se ha movido de su sitio, que te han abierto las puertas y que has salido como una tonta tan orgullosa pensando que estabas ya en la 2ª planta (¡ouch!), resignarte y acercarte al pie de las escaleras. Mirar hacia arriba. ¿¡PIES PARA QUÉ OS QUIERO!? ¡IIIIIIIIIIIIIIINMA PA'RRIBA!

   Si es que... lo que no me pase a mí...



sábado, 10 de octubre de 2015

[[ +, -, x, / ]] (11/10/15)

 
   Sumar, restar, multiplicar y dividir. Cuatro operaciones matemáticas básicas que aprendemos desde que somos pequeñitos.

   El viernes 9 de octubre salí a comer fuera con mis padres, tres tías y un tío. Bien. Salimos a comer porque estuvimos toda la mañana en el hospital (acababan de operar a un familiar y teníamos prisa porque en un rato nos iban a llamar para visitarlo en la REA y teníamos que comer) y la comida de la cafetería deja mucho que desear, así que decidimos salir a comer a un pequeño bar-restaurante que está en frente del hospital.

   Encontramos un buen menú del día a 7.50€ por persona. Pedimos nuestra comida (yo pedí ensalada con atún de primero, aunque terminé comiéndome el risotto con champiñones que se pidió mi madre en vez de la ensalada, y pechuga de pollo con salsa de piña de segundo (riquísimo)), la degustamos, y pedimos los postres. Mi madre y una tía mía se levantaron de la mesa para volver rápido al hospital y poder ver al familiar recién operado en pleno proceso de recuperación. Mi tía sacó un billete de 20€ y me dijo:

    - Paga lo mío de ahí. - me dijo dándome el billete.

   Mi madre sacó otro billete de 20€, me lo dio y me dijo:

   - Dale el billete a la tía y paga lo de ella, lo de papá, lo tuyo y lo mío de aquí. - por tanto, cogí el billete.

   Ellas se fueron rápido al hospital y allí nos quedamos terminando nuestros postres mi padre, mis otras dos tías, mi tío y yo. Bien.

   - La cuenta cuando pueda, por favor. - le dijo una de mis tías al camarero.

   Sacó una de ellas un billete de 50€ y le dijo al camarero:

   - De aquí se cobra usted dos menús. - el camarero cogió el dinero y se fue a por el cambio. - A la tía se lo pagamos entre todos. - dijo mi tía mirándome. Me saqué entonces el billete de 20€ del bolsillo y le dije que se lo devolviera ella. Lo cogió y se lo guardó.

   - Su cambio, gracias. - le dijo el camarero a mi tía mientras le daba su cambio.

   Estiro yo el brazo.

   - De aquí me cobras tres. -dije yo extendiendo súper orgullosa mi billete de 20€.

   El camarero lo coge, lo mira, le da la vuelta....

   - Es que... falta dinero.


   ...

   - ¡No me diga! ¿Cuánto falta? - le pregunto yo asombrada.

   - 2.50€, tres menús son 22.50€.

   Tiempo de reflexión.

   ...

   - ¡Es verdad! - dije ya después de pensar unos segundos - ¡Papá, saca 2.50€!

   Nos echamos todos a reír.

   - Pues si le digo la verdad, me había quedado tan ancha dándole ese billete...¡incluso esperaba vueltas! - le dije al camarero con entusiasmo.

   - No se preocupe, no pasa nada. - me contestó el camarero sonriendo mientras mi padre le daba el resto del dinero y entraba al bar a cobrarnos.

   Terminamos de pagar y seguíamos pensando... mi madre me había dado 20€ para pagar cuatro menús de 7.50€ y además esperando vueltas... Ella se dio cuenta también camino del hospital y se rieron las dos (mi tía y ella) de lo que había hecho. ¡Ay la mamma mía!

   Un fallo lo tiene cualquiera, eso está claro, pero que uno haga mal unas cuentas y que otro le de la razón... ¡tiene delito! ¡Jajajajajajajajajajaja!

   Me parece a mí que ya sé de quién he heredado yo mi capacidad para hacer mis viajes astrales... jijijijijijijijijiji...



   Que paséis tod@s un buen día... y sed buenos... o no....