miércoles, 21 de marzo de 2018

Un retiro en la bóveda de un banco


   La verdad es que no sé cómo empezar esto. Diría cien mil cosas (o más, que no me gusta exagerar) de miles de millones de formas, pero escribir posts agota (ehm... es metafórico).

   ¿Me pasará algo interesante hoy? ¿Tendré un sueño extraño? ¿Se me ocurrirá algo fuera de lo normal que necesite compartir con vosotr@s?

   Hay personas que escriben diariamente en sus blogs y pueden hablar absolutamente de todo lo que se les ocurra. Pueden tener seguidores y puede haber gente a la que no le agrade o que se canse de leer lo que comparten. ¿Estás obligado a leer lo que los demás escriben? No. Nadie, absolutamente nadie tiene que leer algo que no le apetezca leer, la voluntad de leer es libre.

   L@s que me habéis leído en una o varias ocasiones (gracias por hacerlo), sabréis que mi blog no es diario, es ocasional. No escribo recetas de cocina (aunque podría compartir alguna), ni consejos de jardinería (...esto va a ser que no se me da muy bien...), tampoco cuento a diario cómo me visto o me dejo de vestir (no soy influencer), no soy una guía turística... Escribo sobre mí y mis tonterías.

   Llegados hasta aquí ¿Te apetece seguir leyendo?

   Si la respuesta es no, tienes el maravilloso mundo de Internet delante de tus ojos y navegar por donde quieras a lo largo y ancho de la red. Si la respuesta es sí, sigue leyendo.

   Hace unas semanas alguien leyó uno de los post antiguos que decidí compartir en una red social. Quizás ni siquiera lo leyó, puede que viera el título y decidiera opinar sin haber leído. Eso sólo lo sabe él, y repito lo que ya dije antes, nadie está obligado a leer nada que no quiera leer. Decidió dejarme un mensaje:

"Si, me gustaria que hicieras un viaje astral a la boveda de un banco, para hacer un pequeno retiro"
(Copiado y pegado literal, con sus pequeñas faltas de ortografía y demás)

   ¿Cómo pensáis que fue mi reacción al leerlo? Pues veréis. Al principio me hizo gracia, pero luego empecé a darle vueltas (se puso mi cabeza en modo centrifugadora ON). Empecé a pensar que quizás mis tonterías eran demasiado tontas y no merecía la pena ni que fuesen contadas. Pensé que la gente se permite el lujo de opinar sin conocer. Si a esa persona le resulto una petarda por contar cosas como esas... pues he de decir que sí, que soy una petarda, que me pasan cosas que hay veces que merecen ser contadas, que me gusta contarlas, me gusta escribir sobre ellas, porque no quiero que se me olviden y de vez en cuando lo miro y me río, porque si no fuera porque las escribo aquí, muchas se me hubiesen olvidado.

   Se lo conté a un grupo de amigos, le quitaron importancia al asunto e hicieron que no le diese más vueltas, pero también me recomendaron que lo contara, y aquí estoy, os lo cuento desde esa maravillosa bóveda madrileña que tod@s conocéis.




(Es que he aprovechado para subir y hacer ese pequeño retiro, y lo mío me ha costado eh...)

   En resumen, ¿Te apetece leer un blog? Léelo. ¿Te ríes y te gusta? ¡Compártelo! ¿Ves que descubres un blog y que no te interesa? ¡Pues a otra cosa mariposa!



 
   Mientras llega la siguiente reflexión o locura o tontería... sed buen@s... o no...


(21/03/18)


martes, 23 de enero de 2018

Keep Calm and Feel Like a Star


   - ¿Hacia dónde miro? ¿Me giro? ¿Me quedo quieta?
   - ¡Haz un Pat*ky! - me dicen por ahí detrás.
   - ¡Es que yo no sé posar!
   - No te gires de momento, quédate quieta.
   - ¿Y luego hacia dónde me giro? ¿Os miro?
   - Tranquila, gírate venga, haz como que me miras...

   Jugar a ser modelo por un día me gustó. ¡He sido modelo de peluquería por un día!

   El sábado por la mañana acompañé a mi hermana a que se cortase el pelo en la peluquería nuestra del barrio de toda la vida. Cuando nos íbamos a ir me dijo la peluquera:

   - Oye Inma, ¿te apetece hacer de modelo el lunes por la tarde? Te vienes, te peino... te hacen fotos y eso para ponerlas luego en las redes sociales...

   Era algo que me llamaba mucho la atención, peinarme (...gratis...)... con lo que me encanta que me soben la cabeza (mmmmmmmmmmm)... Así que de momento dije que me lo iba a pensar (aunque no me costó mucho hacerlo) y que la contestaría al día siguiente y así lo hice, le dije que sí.

   Llegué pronto, no me gusta que me esperen, y antes de que llegaran los fotógrafos empezaron a hacerme recogidos (... ¡me encanta!...) y a ponerme tocados... ¡Guapísima estaba yo! Y la peluquera disfrutando como una enana...

   - Ahora mismo soy como un maniquí de esos con pelo pero con sentimientos - le dije mientras ella me ponía cientos de miles de horquillas en los recogidos.

   - ¡Ja, ja, ja, ja! Sí, justo.- sonrió ella divertida.



   Entonces llegaron los fotógrafos (... ¡Ay Thor mío, ayúdame!...). Mis nervios aumentaron. No sabía si sonreír, si quedarme natural, si mirarles, no mirarles... no sabía cómo actuar (es que nunca había sido modelo)... Así que ellos me dijeron que podía estar tranquila, que no estuviese nerviosa, que me iban a grabar vídeos también... y les dije que vale, que había ido para eso, así que ¡al lío!

   Me hicieron un tratamiento en el que emplearon varios productos. Los chicos fueron haciendo fotos de todo el proceso y grabándolo todo (keep calm and feel like a star). Empecé a relajarme. Estaba muy a gusto, la verdad. A ellas las conocía desde hacía mucho tiempo y los fotógrafos se comportaban como si los conociese de siempre, super cercanos.

   Llegó el momento del final con peinado de rizos incluido y momento previo a última sesión de fotos.

   - Colócate aquí, en el photocall.
   - ¿Mirando hacia la peluquería o de espaldas?
   - Primero de espaldas y luego haces como que te giras.

   Yo tiesa como una estaca.

   - ¡Haz un Pat*ky! - escucho de fondo...

   (Tráeme tú al marido de la Pat*ky y aquí mismo te hago un Pat*ky................. jijijijijijijijijijijijijijiji...........)

 - ¡Es que yo no sé posar! - les contesté riéndome.

   Brazo en jarra.

   - ¡Así así!

   Risas.

   Bajo el brazo.

   - ¿Me giro? ¿No me giro? ¿Os miro?
   - Gírate ligeramente hacia el espejo y haz como que me miras.

   Giro ligeramente hacia el espejo con unos nervios que 'pa qué'.

   - ¡Así así, muy bien! ¡Muy guapa! ¡Hemos terminado!

   Modo vergüenza y subida de colores faciales ON.

   Y la sesión terminó... Con risas, habiendo pasado una tarde agradable, habiéndome hecho un tratamiento que me ha venido genial y habiendo vivido un poquito la experiencia de ser modelo por una tarde.


   P.D: de aquí a ser "Pelo Pantene" sólo hay un pequeño paso... Jijijijijijijijiji...





(23/01/18)


 

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