martes, 10 de enero de 2017

'PUSH' (10/01/2017)


   Cuando ves que en una puerta pone 'PUSH' ¿Tú qué haces?

   Caminando iba anoche por la calle Serrano de Madrid con un cometido: devolver una cosa en unos conocidos grandes almacenes (que no voy a nombrar porque no me pagan por hacerles publicidad). Si has caminado por allí sabrás, seguramente, de qué grandes almacenes hablo.

   Entro en el primer edificio (es que hay tres):

   - Hola, buenas tardes - me acerco a un vendedor y le pregunto - ¿A qué planta tengo que subir para poder devolver esto? - el dependiente se asoma a la bolsa.
   - Tiene que ir al edificio de caballeros, situado en esta misma calle pero un poco más adelante y en la acera de enfrente.
   - Sí, lo conozco, muchas gracias - di media vuelta y salí.

   Crucé la calle para dirigirme al edificio de caballeros, y frente a la puerta, leo 'PUSH'. Ni corta ni perezosa, puse la mano encima del 'PUSH' esperando que la puerta se abriera sola (el poder de la fuerza me acompañaba). No se abrió. Volví a poner la mano sobre el 'PUSH' (a ver si esta vez daba resultado) y nada, que no se abría (¿qué estaré haciendo mal?)... Y llega un señor, le dejo paso, le pega un empujón gordo a la puerta y... ¡Se abrió!

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   ¡Ni 'PUSH' ni 'PASH'! ¡Que pongan 'EMPUJE FUERTE' y ya está! ¡Tanto 'PUSH' tanto 'PUSH'! ¡Si la puerta pesaba como mil demonios! ¡Y sólo había que empujar! ¡Rozando el 'PUSH' la puerta no se iba a abrir!

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   Entré con mi bolsa en la mano y le pregunté lo mismo a una dependienta que por allí se hallaba: 

   - Disculpe, ¿A qué planta tengo que ir para hacer una devolución? - le enseñé el contenido de la bolsa, y ella se asomó.
   - Tiene que ir a otros centros, pues esa marca no la trabajamos aquí. Disculpe las molestias - me contestó con un pequeño tono pijo.
   - Muy bien, gracias y buenas tardes.

   Di media vuelta, me dirigí a otra puerta en la que también ponía 'PUSH', empujé con todas mis fuerzas y la puerta se abrió. Frustrada, me fui a mi casa.

   Conclusión de este mini post: vivimos digitalizados, y crees que, con un sólo roce de tu mano, se va a abrir un mundo frente a ti... y no... ¡hay que empujar!







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